Tanto Julio Martínez Martínez como Julio Martínez Sola están siguiendo el mismo camino que recorrió Víctor de Aldama para evitar su entrada en prisión: contar con detalle toda su experiencia con ZP y su círculo de confianza; círculo en el que aparecen dos profesionales de prestigio y eficacia contrastada como Javier de Paz y Sergio Sánchez, hoy los dos en Telefónica, y a los que los dos Martínez sitúan en la creación de Análisis Relevante y en la utilización empresarial de esta compañía, que montaron con las hijas del expresidente del Gobierno.
La madeja que envuelve las actividades de consultoría internacional de Zapatero se va deshilachando poco a poco, con nuevos investigados y una más que probable lista de testigos, incluidos algunos altos cargos de varios gobiernos sudamericanos, desde Venezuela a Perú, y, por descontado, autoridades chinas con las que el inquieto expresidente ha mantenido una fuerte relación en torno a la compraventa de petróleo venezolano y la presencia de compañías como Huawei en España en sectores estratégicos para la seguridad nacional.
La presencia de Zapatero en la fundación del Grupo de Puebla como eje de los países con gobiernos progresistas desde México a Chile frente a Estados Unidos es uno de los problemas que explican el envío de grabaciones y mensajes extraídos del teléfono móvil del empresario venezolano Rodolfo Reyes Rojas, desde los servicios de seguridad de EE. UU. a España, y que formaban parte de la estrategia de defensa del expresidente del Gobierno español al considerarlas ilegales y entender que podrían incidir en la nulidad de todo el procedimiento.
Con las declaraciones de los dos Martínez, esa estrategia puede resultar fallida y de ahí el cambio de abogado y la llegada de la exfiscal de la Audiencia Nacional, María Dolores Márquez de Prado, quien puede haber convencido a Julio Martínez de la conveniencia de aportar todas las pruebas de que disponga en el caso para evitar que el magistrado Calama le envíe a prisión. Lo mismo que consiguió el también exfiscal de la Audiencia, José Antonio Choclán, con su defendido, el empresario Aldama, a quien su larga lista de concesiones le ha evitado el ingreso en la cárcel pese a la condena de siete años impuesta por el Tribunal Supremo en el caso Mascarillas, el mismo en el que el exministro José Luis Ábalos recibió una condena de 24 años y tres meses.
Los comportamientos de Martínez y Martínez, Julio y Julio, eran predecibles, tanto si dicen la verdad como si mienten; tanto si aportan pruebas irrefutables como si aportan su testimonio. También existen cuadernos y notas, como en el caso de Leire Díez, que demuestran la pasión por escribir de aquellos que se mueven por los pasillos más oscuros del poder.