Un proyecto de la Universidad Rey Juan Carlos, ‘Y tú, ¿cómo lo llevas?’, fomenta la empatía en medicina a través de entrevistas a pacientes con enfermedades raras, destacando la importancia de la comunicación y el cuidado centrado en el paciente.
El proyecto ‘Y tú, ¿cómo lo llevas?’, impulsado por las profesoras Almudena García y Adriana Izquierdo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), ha sido galardonado con el Premio a la Mejor Práctica Docente de la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM. Esta distinción se otorgó durante el XIX Encuentro Anual de Educación Médica, que tuvo lugar en los Cursos de Verano Complutense 2026.
La iniciativa tiene como objetivo acercar a los estudiantes a las vivencias de personas que padecen enfermedades raras, fomentando así una comprensión más profunda sobre el impacto emocional y social que estas condiciones generan. Las entrevistas realizadas por los alumnos abordan temas cruciales como el diagnóstico, los tratamientos y las repercusiones en el entorno familiar, lo que les permite elaborar vídeos divulgativos que visibilizan estas experiencias.
Almudena García, profesora ayudante del área de Bioquímica y Biología Molecular, explica que el proyecto nació de una reflexión sobre si estaban realmente enseñando a comunicarse con empatía con los pacientes. La respuesta fue clara: era necesario que los alumnos conocieran cómo estas patologías afectan la vida cotidiana de quienes las sufren.
Adriana Izquierdo, profesora titular del área de Genética, subraya que este tipo de formación es esencial. “Hay mucha teoría, pero las habilidades de comunicación y cómo trasladar un tratamiento no se enseñan en las aulas”, señala. Ambas profesoras coinciden en que uno de los principales objetivos del proyecto es recordar que detrás del paciente hay una persona con necesidades emocionales y sociales.
García enfatiza que "no se debe olvidar que detrás del paciente hay una persona", mientras que Izquierdo añade que "al médico se le enseña a curar, pero cuando no se puede curar también hay que saber consolar y acompañar". Este enfoque humanizado es fundamental para formar profesionales capaces no solo de tratar enfermedades, sino también de ofrecer apoyo emocional a sus pacientes.
En cuanto al reconocimiento recibido, García considera que es “un motivo de orgullo y un indicador de que se están haciendo las cosas bien”. Por su parte, Izquierdo resalta la necesidad de incluir “habilidades y competencias que son igual de importantes que los conocimientos académicos” en la formación universitaria.