Investigadores de la URJC han encontrado evidencias de antiguos tsunamis en Atacama, Chile, analizando bloques de roca en acantilados. El estudio revela que estos depósitos son resultado de múltiples eventos destructivos a lo largo del tiempo.
Un equipo de investigadores del grupo DYNAMICAL de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha llevado a cabo un estudio que analiza grandes bloques de roca en los acantilados de Salto del Gato, ubicados en la costa sur del desierto de Atacama, Chile. La investigación tiene como objetivo determinar si estos depósitos inusuales fueron formados por olas de tsunami y establecer el momento en que ocurrieron dichos eventos.
El estudio combina análisis geomorfológicos y modelización hidrodinámica para comprender mejor el origen y transporte de los bloques rocosos.
Los resultados indican que los bloques fueron desplazados por corrientes significativas, lo que sugiere la ocurrencia de tsunamis en lugar de tormentas.
Los hallazgos ofrecen nuevas herramientas para evaluar el riesgo de tsunamis en costas con escaso registro histórico.
El Grupo DYNAMICAL, junto con la Oficina de Ciencias y Geopatrimonio de la Municipalidad de Caldera y el Grupo de Paleontología y Ecología Aplicadas de la Universidad de Huelva, se ha enfocado en identificar tanto el origen como la edad de estos campos rocosos. El proyecto busca reconstruir las condiciones hidrodinámicas que facilitaron su transporte y aportar evidencia sobre la frecuencia e intensidad de tsunamis en esta área.
Para realizar esta investigación, el equipo utilizó una combinación de técnicas que integran análisis geomorfológico en campo y modelización hidrodinámica. Esto implica estudiar las características físicas del terreno y simular las condiciones necesarias para generar olas capaces de mover grandes bloques rocosos. Se llevó a cabo un examen exhaustivo considerando dimensiones, peso, posición y contexto geomorfológico, así como su ubicación elevada sobre el acantilado.
Los resultados obtenidos revelan que los bloques, que pesan más de 250 kilogramos, fueron transportados por corrientes que alcanzaron velocidades de hasta 9 metros por segundo y olas con alturas mínimas de 6,5 metros. Estas condiciones superan las capacidades asociadas a tormentas conocidas en la región, sugiriendo así que su desplazamiento fue causado por tsunamis significativos. Además, se determinó que estos depósitos son resultado no solo de un único evento sino también del impacto acumulativo de múltiples tsunamis a lo largo del tiempo.
Aunque no se ha podido datar directamente el movimiento de los bloques, se considera que su disposición actual está vinculada a un gran tsunami ocurrido en Atacama en 1922. Esta información es crucial ya que indica que la magnitud histórica real de los tsunamis podría haber sido subestimada, destacando un impacto mayor sobre el paisaje costero del que reflejan los registros históricos existentes.
Este estudio tiene implicaciones directas para la evaluación del riesgo asociado a tsunamis en zonas costeras al proporcionar nuevas metodologías para identificar evidencias geológicas relacionadas con eventos extremos donde hay poca información histórica o geológica disponible. Los hallazgos resaltan también la importancia de integrar análisis geomorfológicos con modelización hidrodinámica para evitar subestimar eventos pasados significativos.
La investigación abre posibilidades para futuras exploraciones sobre depósitos rocosos similares en otras áreas áridas del mundo, mejora las metodologías utilizadas para identificar paleotsunamis e integra datos geológicos dentro de modelos destinados a evaluar riesgos costeros. En resumen, este trabajo permitirá utilizar evidencias geológicas para una mejor comprensión y evaluación del peligro potencial en las costas afectadas.