Nada ha cambiado en la vida política de España tras la visita de León XIV. Gobierno y cúpula del PSOE mantienen su defensa cerrada del presidente y secretario general, y la oposición sigue pidiendo su dimisión y la convocatoria de elecciones. Llega la Semana de Pasión para Pedro Sánchez y un auténtico vía crucis para los socialistas, con la presencia de Begoña Gómez ante el juez Peinado y la posibilidad de que adopte medidas cautelares sobre la mujer del presidente, tal y como señaló en su citación, mientras la acusación particular de Hazte Oír pide 24 años de cárcel para ella.
Será el lunes 15 y, apenas dos días más tarde, el magistrado Calama interrogará al expresidente Rodríguez Zapatero, sin duda la comparecencia judicial más importante, y que puede llevar al titular del Juzgado 6 de la Audiencia Nacional —sobre todo tras la petición que ha hecho a Estados Unidos de las conversaciones halladas en el teléfono del directivo venezolano de Plus Ultra para incorporarlas a la investigación— a tomar medidas judiciales sobre la situación procesal del investigado. Estas podrían ir desde la retirada del pasaporte a una fianza e, incluso, al ingreso en prisión, si se lee con detenimiento el auto de acusaciones emitido por el juez.
La sentencia sobre David Sánchez, desde el tribunal de la Audiencia Provincial de Badajoz que ha presidido el juez José Antonio Patrocinio, puede llegar antes de que termine el mes de junio, con un resultado que puede ir desde la absolución que defiende la Fiscalía a la condena que piden las acusaciones particulares. Y en este mismo periodo se pueden conocer las sentencias del primer caso de presuntas corrupciones que afectan a José Luis Ábalos y a Koldo García.
La cada vez más alargada sombra de Leire Díez se extenderá sobre otros dirigentes del PSOE, miembros de los cuerpos de Seguridad del Estado y personal de la judicatura, entre los numerosos nombres y situaciones que aparecen en las libretas y cuadernos de la exmilitante socialista. El tamaño de las necesarias investigaciones policiales es tan grande que se hace difícil ver el final de las mismas por parte del juez Santiago Pedraz, en cuyo procedimiento declarará como testigo la actual presidenta del Partido Socialista, Cristina Narbona, con terminales que pueden llevar hasta la Fiscalía General del Estado.