La Comunidad de Madrid destina 5 millones de euros para añadir 50 plazas asistenciales en salud mental, enfocándose en personas con adicciones y trastornos graves.
El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha dado luz verde a una inversión cercana a los 5 millones de euros, destinada a fortalecer la atención especializada para personas con adicciones. Esta medida contempla la creación de 50 nuevas plazas asistenciales que estarán disponibles durante los próximos dos años.
La Comunidad destina casi 5 millones de euros para mejorar la atención en salud mental y adicciones.
Se incorporan 50 plazas, 40 en recursos residenciales y 10 en un hospital de día.
Los nuevos recursos atenderán a personas con trastornos graves por consumo de sustancias y otras patologías asociadas.
De las 50 plazas, 40 estarán destinadas a recursos de ingreso residencial, que ofrecerán apoyo las 24 horas del día durante todo el año. Las restantes 10 se ubicarán en un hospital de día, enfocado en el tratamiento de desintoxicación y deshabituación para ciudadanos que padecen trastornos severos por consumo de sustancias. Este servicio funcionará de lunes a viernes, en horario laboral, desde las 10:00 hasta las 17:00 horas.
Actualmente, la Red Asistencial de Adicciones en la Comunidad cuenta con otros 60 puestos destinados al ingreso y 40 más para el hospital de día. Además, dispone de una red compuesta por 24 Centros de Tratamiento de Adicciones (CTA), donde se brindó atención ambulatoria a un total de 13.789 pacientes durante el año pasado.
A esta oferta se suman otras 180 plazas en recursos residenciales que pertenecen a la propia Red, complementando así la atención proporcionada en los centros ambulatorios y diurnos. Estos espacios están dirigidos especialmente a individuos que sufren trastornos persistentes por consumo de sustancias, aquellos con una larga historia de adicción y múltiples recaídas, así como pacientes que presentan niveles significativos de deterioro funcional o discapacidad.
Asimismo, estos servicios están diseñados para atender situaciones específicas de vulnerabilidad social, como casos relacionados con la exclusión o marginalidad, así como la coexistencia con trastornos mentales o la necesidad urgente de apoyo residencial que garantice el cumplimiento efectivo del tratamiento terapéutico.