La Comunidad de Madrid está combatiendo urbanizaciones ilegales en la Vega del Tajuña, demolendo edificaciones y protegiendo el entorno natural, con 13 derribos realizados en menos de un año.
La Comunidad de Madrid ha intensificado sus esfuerzos para detener la proliferación de urbanizaciones ilegales en la Vega del Tajuña, un área protegida que es vital para la conservación del entorno natural. En una reciente operación, se demolieron dos edificaciones en Chinchón debido al incumplimiento reiterado de las resoluciones administrativas por parte de sus propietarios. Esta acción fue llevada a cabo por la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, a través de la Dirección General de Urbanismo, como parte del Plan de Inspección y Disciplina Urbanística.
La intervención tuvo lugar en una zona clasificada como suelo no urbanizable protegido, donde las edificaciones estaban afectadas por contaminación derivada de vertidos a cauces públicos. La legislación vigente prohíbe tanto la construcción como la parcelación en este tipo de terrenos. Además, se ha identificado una división ilegal del terreno en 25 subparcelas independientes, lo que podría llevar a la creación de una urbanización residencial ilegal si no se actúa con rapidez.
El operativo contó con la colaboración de técnicos especializados en inspección y disciplina urbanística, así como unidades de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil y Policía Local, asegurando el desarrollo seguro y correcto de las acciones emprendidas.
Desde el inicio del Plan de Inspección y Disciplina Urbanística, se han realizado 13 derribos en menos de un año. De estos, tres fueron ejecutados subsidiariamente por la administración regional y diez voluntariamente por los propietarios. Además, se han llevado a cabo 173 inspecciones que resultaron en 66 expedientes disciplinarios y 65 sanciones impuestas.
La Consejería advierte que estas construcciones ilegales no solo amenazan el equilibrio ambiental sino que también generan inseguridad jurídica para los ciudadanos que habitan o desean invertir en esta área. La protección del territorio es esencial para mantener su alta productividad agrícola y su valor ecológico.