RAUL HERAS

El escorpión Aldama y las ranas socialistas: Koldo, Ábalos y Cerdán

Raúl Heras | Jueves 30 de abril de 2026

Cuento o fábula, la moraleja es la misma, la escribiese Esopo o un autor desconocido. Lleva siglos de existencia y sirve para avisar a los incautos, a los ambiciosos y a todos aquellos que colocan el aparente beneficio inmediato por encima del pronosticable desastre futuro. Ante el Tribunal Supremo, en estos días, la fábula ha adquirido la categoría de cuento, con personajes que se han escapado de la ficción literaria para adquirir la forma humana de Victor de Aldama, Koldo García, José Luís Abalos y en breve aparecerá Santos Cerdán. Un escorpión de libro y tres ranas que no miraron el aguijón que llevaban sobre sus espaldas



Durante horas y ante el Tribunal que juzga el caso Mascarilla el empresario ha sacado su aguijón, sin importarle que también él se hundiría en el lodo. Menos que los demás, es cierto. Entre una condena de siete años y una de veinte las diferencias son notables. Aldama apenás pasó 40 días en prisión preventiva mientras que Ábalos lleva cinco meses, Koldo cuatro y Cerdán estuvo 142 días. Las diferencias son importantes y obedecen al cambio que realizó el empresario en su disposición a “colaborar” con la Justicia a cambio de la reducción de la petición fiscal. Su abogado, José Antonio Choclán, ex magistrado de la Audiencia Nacional, conoce a la perfección el sistema judicial y parece que está guiando muy bien a su cliente, tanto en este primer caso que se juzga, y en los posteriores a los que se enfrentará Aldama, con el de Hidrocarburos como gran traca final.

La fábula se basa en la amabilidad de la inocente rana y el carácter genético del escorpión cuando los dos quieren cruzar el rio. El escorpión convence a la rana para subirse a su espalda y llegar a la otra orilla pero le puede su carácter y en mitad de la corriente su aguijón hiere de muerta a su “vehículo naútico”, que le mira con asombro por lo que significa:
—¿ Por qué me has picado, moriremos los dos, le dice
— Lo sé, pero va en mi carácter, le responde su peligroso pasajero

Más lecturas y menos citas amorosas y viajes por todo el mundo le habrían servido al exministro y ex Secretario de Organización del PSOE para desconfiar de las intenciones de su amistoso y nuevo amigo. El empresario nunca se sentiría libre de su carácter y mucho menos de intentar por todos los caminos posibles de rebajar las casi seguras condenas que va a recibir en la sucesión de juicios que le esperan. Su aguijón ha pasado de defensivo a ofensivo en apenas treinta días. Llegó al gran rio de las ganancias - tanto las claras como las oscuras - y se encontró con tres ranas que necesitaban de su sabiduría en los negocios. Cruzarlo de forma segura era tan tentador para el escorpión que no pudo resistirse, al igual que no pudieron resistirse a sus encantos y promesas las inexpertos ranas. Todo lo que pase al final del actual juicio y en los siguientes procesos que esperan turno en otros tribunales tendrán en la literatura la mejor de las explicaciones.