Jueves 02 de octubre de 2014
Este viernes se cumplen 50 años del asesinato del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy, abatido a tiros a las 12,30 (hora local) cuando circulaba en el coche presidencial por la Plaza Dealey, en Dallas.
Cincuenta años después, y tras muchos libros, películas y estudios sobre el magnicidio, la muerte y la vida de JFK sigue despertando un enorme interés. Programas especiales, publicaciones monográficas y actos en su memoria se suceden para recordar al hombre y al político.
Durante su mandato destacan hechos como la crisis de los misiles en Cuba; la fallida invasión de la Bahía de Cochinos, a la que Kennedy cedió tras haberse opuesto reiteradamente; el comienzo de la carrera por conquistar el espacio o el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, que Kennedy apoyó aunque no pudiera ver en vida aprobada la legislación sobre esta materia.
Pero seguramente lo que marcó un antes y un después en la manera de entender la política, fue la convocatoria al servicio público realizada durante su investidura en 1961, con la ya célebre frase; "No preguntes lo que puede hacer tu país por tí; pregunta lo que puedes hacer tú por tu país".
En su faceta humana, Kennedy tuvo que soportar intensos dolores provocados por sus lesiones de espalda y sufría de osteoporosis y frecuentes cuadros de colitis, entre otras dolencias.
El apuesto presidente se vio envuelto también en rumores de romances, el más famoso, con la actriz Marylin Monroe, quien fue la encargada de cantar el celebérrimo 'Happy Birthday, Mister President' a JFK cuando éste cumplió 45 años el 19 de mayo de 1962.
Sobre este asunto, un libro de Christopher Andersen asegura que la actriz telefoneó a la mujer de Kennedy para hablar sobre la posible relación entre ambos y decirle que le había prometido que se iba a casar con ella. Además, afirma que Jackie pasaba por alto la existencia de todas las aventuras de su marido siempre que no la pusiera en evidencia públicamente.
UNA CIUDAD ESTIGMATIZADA
Durante estos 50 años sin JFK, los visitantes de todo el mundo han vagado a través de las áreas verdes de la Plaza Dealey, tomando fotos y señalando hacia la ventana del sexto piso del edificio donde Lee Harvey Oswald hizo los disparos que mataron al presidente John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963.
Algunos lo consideran un lugar casi sagrado, un sitio para reflexionar sobre la tragedia. Para otros, es una oportunidad para conocer un nuevo chisme o una nueva información que apoye la teoría de la conspiración en el asesinato.
Pero para muchas de las personas que viven en Dallas, Dealey Plaza ha estado siempre asociada con la angustia y la vergüenza. "Su muerte cambió para siempre nuestra ciudad, así como el mundo", dijo el alcalde Mike Rawlings en un comunicado emitido antes del 50 aniversario del asesinato que se celebra este viernes.
"Queremos conmemorar este trágico día, recordando un gran presidente con el sentido de la dignidad y de la historia que se merece", resaltó.