Jueves 02 de octubre de 2014
Ana Botella, actual alcaldesa de Madrid, y Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno y posible aspirante del PP a la alcaldía capitalina, han librado su primera batalla política y lo han hecho a cuenta de la tragedia del Madrid Arena.
La candidatura a la alcaldía de Madrid está en el epicentro de una batalla que no ha hecho más que empezar y tiene dividido al PP madrileño. Sí Botella ha recibido el apoyo incondicional de significados cargos del partido como el actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, Cifuentes, quien ha negado que tenga intención de optar a la presidencia de la Villa y Corte contaría con el supuesto plácet de la cúpula de Génova..
La encargada de poner en juego la pelota de la discordia entre ambas dirigentes ha sido la exconcejal de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid Fátima Núñez, quien en su declaración como imputada ante el juez del caso Madrid Arenas, Eduardo López Palop, señalaba directamente a la Policía Nacional como la responsable de controlar las alteraciones del orden público que se produjeran tanto en el interior como en el exterior de la fiesta del Madrid Arena.
Núñez, en su día segunda de Antonio de Guindos (peso pesado del ejecutivo de Botella, habría declarado, según los letrados de las víctimas, que "ella no tiene que intervenir en los dispositivos. Un órgano político tiene la función de transmitir las directrices de un programa electoral que se convierte en un programa de gobierno".
Cifuentes, no tardaba en dar acuse de recibio a la andanada de la Casa Consistorial capitalina y, vía comunicado, asegurando que la ley atribuye las competencias de inspeccionar locales y espectáculos públicos así como el control de los botellones a los ayuntamientos.
Desde la Delegación explicaban la "sorpresa" de que la hasta hace poco tiempo delegada de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid "demuestre un absoluto desconocimiento de las competencias que la legislación vigente atribuye a la Policía Nacional, a la Policía Municipal, y a las instituciones de las que depende cada uno de estos Cuerpos de Seguridad".
"Los Ayuntamientos el ejercicio de las funciones inspectoras que garanticen el cumplimiento de las normas reguladoras de los establecimientos y locales y de la celebración de los espectáculos públicos y actividades recreativas comprendidos en el ámbito de aplicación de la Ley de la Asamblea de Madrid 17/1997, de 4 de julio, de espectáculos públicos y actividades recreativas, sin que se atribuya competencia alguna a la Delegación del Gobierno en Madrid".
Dispuesta a no dar resquicio al adversario, Cifuentes también colocaba la pelota en el tejado de Botella sobre la responsabilidad del botellón celebrado fuera del recinto del Madrid Arena. "La vigilancia del botellón, según ley de la Asamblea de Madrid, se atribuye expresamente su control a las Corporaciones Locales, determinando que corresponde a los Ayuntamientos y, por tanto, a la Policía Municipal, el ejercicio de las funciones inspectoras que garanticen el cumplimiento de las normas reguladoras de los establecimientos y locales y de la celebración de los espectáculos públicos y actividades recreativas objeto de dicha Ley".
El primer round de Botella y Cifuentes se ha saldado, por ahora, con ventaja para la delegada del Gobierno, cuya estrategia de mano dura policial parece haber hecho que se consolide como una figura política al alza en el seno del PP, mientras que la alcaldesa está sufriendo un importante desgaste público y político, que, en unos casos le ha obligado a remodelaciones constantes en su gobierno, gran parte de ellas derivadas del Madrid Arena, y en otros a tener que defenderse de las supuestas vinculaciones de su familia con personajes de la trama Gürtel.
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