OPINION

Sánchez y cierra Telemadrid

Jueves 02 de octubre de 2014
El regreso de Iñaki

No hay tregua para la Casa Real. Ni en Navidad, con la polémica sobre la entrevista del Rey a Jesús Hermida, ni en el comienzo del año, cuando enero se convierte en cuesta y calvario, de la mano de Iñaki Urdangarín. Vuelve el yerno, con su carga de correos electrónicos, y la implicación de Corinna, señora estupenda que era utilizada, dicen los subordinados del duque, como gancho y pretexto, como florero decorativo, quizá como conseguidota, ¡quién sabe! Hay incluso algún correo en el que un inconsciente empleado de Iñaki se pregunta si se puede casar con la dama. Viendo algunas fotos uno se pregunta lo que han tenido que tragar en la familia, con esa amiga que tiene la edad de las hijas, rubia espléndida, centroeuropea con apellido de filósofo, esa sabia que nos ha dicho el lujo de Rey que tenemos, como confesaba en alguna entrevista de vanidad. La historia de Iñaki es la de una rebeldía: el yerno que quiso ser rico, y cuando le pillaron se negó a cambiar de abogado, a pesar de que su letrado no gustaba nada en la Casa Real.

Durán se esconde en Chile

Cuenta la leyenda que los democristianos son hipócritas, y ya saben que la hipocresía es el homenaje que el pecado rinde a la virtud. Durán dice desde Chile que su partido no se financió de forma “irregular”, después de que en un acuerdo judicial algunos de los prebostes de Unió Democrática hayan reconocido que sí, que pillaron los dineros de los cursos para desempleados y se los gastaron en vicio. Durán no se va, porque el listón de la dimisión está tan alto en España que nadie lo puede pasar. Aquí solo se dimite si te has llevado los fondos para los colegios de huérfanos de la Guardia Civil, como Roldán. Durán, democristiano independentista, natural de Huesca y presidente de la Comisión de política exterior del Congreso de los diputados, dice que por supuesto que no va a dimitir, a pesar de que prometió que si se demostraba que habían metido el dinero en la caja, lo haría. Marcharse no es lo suyo. Lo suyo es dar la cara, aunque el rostro sea de cemento, hormigón armado, a prueba de corrupciones.

La muerte de Mota

Un día negro, con noticias de la muerte de Manuel Mota, con detalles primero oscuros, extraños. Mota, dice el informe forense, murió de una puñalada en el corazón, y dejó tres notas junto a su cuerpo. Todo un misterio. SI uno consulta a los expertos psiquiatras sobre el suicidio, le dirán que nunca han conocido un caso como este. La víctima se clavó un cuchillo a la altura del corazón para dejar esta vida. Mota sufría depresión. Muchas celebridades llevaron sus vestidos en el día de su boda. Conocido por vestir la pasión de las novias, Mota se quitó la vida porque la suya era un infierno. El funeral ha dejado más misterios. La familia dijo que no quería ver a nadie de Pronovias, la firma para la que Mota trabajaba, y que no se les ocurriera pasar por la capilla. La advertencia iba dirigida a Alberto Palatchi, propietario de la firma, hombre discreto que huye de los focos, y que ya tuvo problemas con Rosa Clará, diseñadora que se fue de la firma para poner marca por su cuenta y que fue denunciada por llevarse patrones y algunas ideas. Mota ha sido despedido en los medios con cariño, pero su muerte deja el misterio de quién o quienes fueron ese “monstruo” con el que según su hermana se tuvo que enfrentar.

El perito y el profesor Enrique Moreno

Dejan en mi casa un sobre con un informe pericial. Es el trabajo de un forense, encargado por el juez que instruye el sumario por la muerte del cantaor Enrique Morente. La familia de Morente lleva dos años de romería por los platós, arrastrando el cadáver del flamenco, quejándose de negligencias, denunciado el mal trato y los errores médicos del equipo del cirujano Enrique Moreno, premio Príncipe de Asturias, eminente experto en trasplantes. Y el informe es de una contundencia radical: no hubo mala praxis, el enfermo estuvo bien atendido, se hizo lo que se debía hacer. Y concluye con dos líneas en las que habla de “malentendidos” que habrían llevado a la familia a poner una denuncia, a exigir reparaciones. Dos años de calvario para un médico que a diferencia de la familia, ha estado callado mientras se arrastraba su nombre, mientras le ponían a escurrir en lo personal y en lo profesional. ¿Quién repara ahora el daño a su imagen, manchada en tantos programas de corazón donde hablan personas que no tienen ni idea de lo que están tratando?


Pujol y Suiza

Para la antología queda la frase de Jordi Pujol en la que se pregunta qué coño es eso de la Udef. ¿Y tú me lo preguntas, Jordi? La Udef metió las narices en las cuentas de los Pujol en el extranjero, y a Jordi, el de Banca Catalana, esto le tiene muy preocupado. Si estuviera en el poder le habría dicho a la Udef aquello de “hoy no toca hablar de esto” y todo se habría resuelto en una tarde. Ahora le veo en una tele en la que dice que es muy amigo de Jorge Fernández y que todo esto le va a llevar a replantearse su amistad, y casi sin querer nos revela el mecanismo secreto del poder, cuando entre bomberos se aseguran de no pisarse las mangueras. Pujol dice que no tienen cuentas en el extranjero, pero sus hijos regularizan el dinero que tienen en paraísos fiscales, para que la agencia tributaria les conceda esa amnistía fiscal tan injusta, tan improductiva. Un Pujol irritado, que suelta tacos, un bajito gruñón al que le han tocado la caja, otro democristiano que asegura que todo lo ha hecho por Cataluña, y que nadie tiene derecho a intervenir en su paraíso. El nacionalismo, que reclama ahora justicia propia y hacienda propia, es tan solo un buen negocio para cuatro familias que duermen en sábanas con bandera estampada.

Sánchez, y cierra Telemadrid

Vuelve Telemadrid del negro, que era toda una metáfora de un poder que ya nada tiene que decir. Telemadrid en negro era como un agujero cósmico, un borrón en el mando a distancia, un salto al vacío en el espectro radioeléctrico. Telemadrid tiene un director general al que nadie habrá visto en ningún medio de comunicación, y eso que está ejecutando un ERE para casi 900 trabajadores que están recibiendo comunicaciones de despido por burofax. Sánchez, experto en el camuflaje, en la simulación, se ha confundido con el paisaje: nadie le pondrá cara, nadie le reconocerá por la calle, salvo los que están recibiendo el despido a través de correos. En Telemadrid van a quedar los directivos, los liberados sindicales, y el vigilante de la puerta, adiestrado para que nadie interrumpa la fiesta. Y así podremos ver un poco de teletienda, unos videos de cámara oculta, y un par de informativos. O sea, mantener la antena hasta que alguien tenga dinero para comprarla.

Botella, acto final

Aún no hemos hablado de Villanueva, la última víctima política del Madrid Arena. El círculo se cierra sobre Ana Botella, tocada y casi hundida por una nefasta gestión del caso, salpicada de bandazos, arruinada por una atroz comunicación. Botella heredó un equipo que no controlaba, que dejó pasar errores y fallos en la gestión del pabellón, que no controló los abusos de Flores, y todo desembocó en una trágica noche en la que murieron cinco chicas. Todavía no se entiende cómo poco después de la dimisión del segundo de su equipo Botella sale a decir que tiene toda su confianza, y todo su afecto. Hemos pasado una semana en la que todos los personajes públicos, cada uno a su manera, han rizado el rizo de las explicaciones. Definitivamente nos toman por tontos.