Jueves 02 de octubre de 2014
Los últimos plenos de la Asamblea de Madrid celebrados en plenas fiestas navideñas mostraron lo peor que vive en la piel de muchos diputados, es decir, el insulto, la descalificación gratuita y los malos modos, y también la aprobación de unos presupuestos de la Comunidad que provocarán muchos sufrimientos a madrileños que no esperaban tanta dureza a través de unas medidas contra la crisis que miran a otro lado ante las necesidades de los que están pagando este desaguisado económico y financiero provocado por los mismos a los que ahora se protege.
Además de debates estériles sobre temas absurdos como si el secretario general del PSM, Tomás Gómez, se quedó toda la noche o no en el encierro de nocturno de los diputados socialistas, en solidaridad con los huelguistas que protestaron y protestan contra la privatización de la gestión de seis hospitales y una veintena de centros de salud, en la sede de su grupo parlamentario. El PP sacó adelante las propuestas de la Comunidad de Madrid de imponer el pago de un euro por cada receta de un enfermo atendido en la Sanidad Pública y de privatizar la gestión de los últimos hospitales construidos en la etapa de Esperanza Aguirre al frente de la Presidencia autonómica.
Las vacaciones pasaron y aunque la Asamblea de Madrid sigue en periodo inhábil, las peticiones de los distintos grupos para que se reúna la Diputación Permanente animan el inicio parlamentario. Mientras, los diputados preparan sus armas, no sólo dialécticas también difamatorias, para combatir al contrario.
El PP está solo e igual que sucedió en la votación de los Presupuestos de la Comunidad, PSM, IU y UPyD pasan de apoyar lo que significa tanto recorte. El gran problema, el desempleo, no recibe la misma atención que la previsible pérdida de calidad de muchos servicios públicos que pasan a ser gestionados por empresa que buscan beneficios en sus cuentas de resultados. El año 2012 dejó un saldo de 544.484 parados, 55.775 menos que a finales de 2011.
Más allá de las discusiones sobre datos malos o peores que cada vez que se hacen públicos los datos del desempleo trimestral enfrentan a gobernantes y opositores, pocos alicientes encuentran los madrileños que buscan un empleo y mucho miedo se mete en el cuerpo de los que todavía tienen trabajo y sueldo. El horizonte se ve negro. Casi mil trabajadores de Telemadrid perderán su empleo por decisión del Gobierno regional, muchos empleados sanitarios temen que las privatizaciones de hospitales y ambulatorios deje parados en el camino y muchos ciudadanos temen que el horror no se detenga. Terminamos el año 2012 con malas perspectivas y empezamos 2013 con la sensación de que todo sigue igual de mal y que volvemos a empezar.