Jueves 02 de octubre de 2014
Parecía un Pleno normal, como el de otro jueves cualquiera, pero no. Todo comenzó con la anodina normalidad que caracteriza la actividad parlamentaria que se realiza en la sede vallecana del Parlamento regional. El que manda, manda, y la oposición a oponerse, como tiene que ser para no sorprender a mentes bienpensantes.
Empezó la sesión plenaria con las preguntas de los distintos portavoces parlamentarios al presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. El portavoz de UPyD, Luis de Velasco, se interesó por los datos del CIS en los que la clase política parece ser un serio problema para los ciudadanos. El mandatario madrileño dijo que le parece bien que se regenere la vida política y se corrijan todos los excesos de los últimos años, pero también lanzó dardos envenenados al partido de Rosa Díez para que diga y haga lo mismo en todos los sitios, no sea que de tanto predicar olviden el reparto del trigo. Bien. Todo estupendo. Palabras biensonantes y poco más.
Sobre este mismo asunto, el PP vendió la rebaja del próximo Presupuesto de la Asamblea de Madrid, cercana al 11%, como algo propio, ya que sus propuestas de quitar a los diputados la tarjeta para entrar por la cara en todas las carreteras de peaje y la mitad de lo que pueden cobrar por usar el taxi en sus momentos más agobiados, no contaron con el voto favorable de la oposición. Después de la pregunta del portavoz de UPyD, vino la del representante de IU, Gregorio Gordo, quien se interesó por el proyecto de Eurovegas. Dijo que a pesar de la visita de Sheldon Adelson para reunirse con Mariano Rajoy y con Ignacio González, cada vez sabemos menos de esta inversión del magnate americano especializado en juegos sucios, de cartas y bursátiles.
La normalidad seguía siendo la tónica dominante. De pronto, el secretario general del PSM, Tomás Gómez, que preguntó por el copago farmacéutico para los pensionistas, una verdadera putada porque se suspende un derecho asistencial para todos los pensionistas, acusó a los diputados del PP de ser herederos del franquismo que robó la juventud a muchos españoles que hoy tienen pensiones muy bajas. Y se quedó tan tranquilo. Descubrió la pureza de sangre de sus compañeros de partido porque todos ellos tienen un ADN intachable e intocable que les asemeja a la divinidad humana. Son todos hijos e hijas de dignos luchadores por la libertad que se enfrentaron al franquismo hasta acabar con él postrado en su cama y harto de tantas violaciones a los derechos humanos durante más de 40 años. Después de dejar bien claro que los buenos están de su lado para luchar contra los malos, todos menos los que le siguen, se fue a Galicia a pedir a los socialistas gallegos que lean a Pablo Iglesias. Una buena empanada gallega antes de la gran derrota electoral del 21 de octubre.