Jueves 02 de octubre de 2014
Todo estaba previsto para que los primeros días de mayo trajeran el relax de las vacaciones por el puente del Día de los Trabajadores y de la Comunidad de Madrid, 1 y 2 de este mes, y los recortes de los gobernantes de España, secundados por el Ejecutivo presidido por Esperanza Aguirre con gusto y complacencia, nos diesen unas jornadas de paz y tranquilidad bien merecidas. UGT, CCOO y demás sindicatos sacaron a la calles de la capital a miles de personas en protesta continua contra las medidas para salir de la crisis que nos dejan peor de lo que estábamos.
La mandataria madrileña, como todos los años, reunió a cientos de personas en la sede de la Comunidad de la Puerta del Sol para festejar el 2 de mayo y participar en la entrega de premios de todos los años. No hubo representantes de CCOO ni tampoco de UGT porque están mosqueados con
Aguirre porque les ningunea, les llama traviesos agitadores y jaraneros y les pone verde porque cuando en vez de Mariano Rajoy, en La Moncloa estaba José Luis Rodríguez Zapatero, eran mas consentidores con los recortes del PSOE. Teniendo en cuenta la actual situación económica de España y el desbocado crecimiento del desempleo, es difícil encontrar algún motivo presentable para festejar nada. La izquierda, solidaria con los sindicatos de clase, podría haberse pensando antes si hay motivos o no para festejos. Pasaron los días nobles y la actividad política se reanudó, como siempre. Llegó el primer Pleno de mayo de la Asamblea de Madrid.
El vicepresidente del Gobierno regional, Ignacio González, adelantó que existe un plan para cobrar peaje en las autovías de la región, aunque no dijo nada más al respecto. Aunque desde el Ejecutivo de Mariano Rajoy se aclaró que el Consejo de Ministros no tenía intención de aprobar nada sobre ese asunto, Aguirre dejó bien claro que hay que sacar dinero de cualquier sitio.
Tampoco habló con claridad sobre sus intenciones de privatizar Telemadrid, aunque dijo, sin que nadie creyera nada, que este canal televisivo es plural y no sé cuantas cosas mas poco creíbles para el madrileño que la sintoniza de vez en cuando. Por el hecho de que en las tertulias salga alguien de otro partido que no sea el PP y por la presencia de noticias relativas a la oposición no se puede decir que sea una tele decente y pluralista.
Eurovegas, el negocio de un inversor americano dedicado a los casinos estuvo también presente en el citado Pleno parlamentario. El portavoz de IU, Gregorio Gordo, vino a decir que putas y negocios poco claros será lo único que traerá este negocio. Aguirre le llamó antiguo por negarse a un negocio que puede crear miles de empleos para personas dispuestas a ser tratadas como creen los empresarios que merecen, es decir, mal, con horarios poco saludables y sueldos asquerosos. Claro, siempre serán mejores condiciones que no tener nada que llevarse a la boca. Eso tiene nombre y se llama esclavitud. Empleo no se crea, pero de todo lo demás no se para de hablar. Salarios más bajos, condiciones laborales cada vez más de otro siglo, educación con más alumnos y menos enseñantes, sanidad con recortes, atención a la tercera edad con cuentagotas, medicamentos más caros, aparatos ortopédicos con precios al alcance de pocas personas, discursos y más discursos.
Una pequeña ventana a la esperanza es el triunfo del socialista Francois Hollande, ya que se necesitan medidas no sólo de recorte que permitan crecer aunque poco la economía y reducirse el número de parados puede ponerse y que no sea azul de derechas casi todo en el mapa de Europa. Dicen los más mal pensados que la salida de Sarkozy de la Presidencia de Francia puede llevar a la alemana Angela Merkel a proponer carantoñas, políticas, por supuesto, al ganador de los comicios galos, para seguir haciendo lo mismo que ahora pero con otros perfiles. Mientras se aclara el panorama europeo con la llegada de Hollande, los gobernantes madrileños pueden proponer carantoñas a los madrileños con alguna noticia grata que no sea nada relacionado con los recortes que están dejando el Estado de bienestar en estado de hibernación, sin vida y con poca respiración. Si nos cobran por todo, habrá que empezar a pensar que ellos son cada vez menos necesarios.