Detenida una empleada de hogar y sus compinches por estafas 'on line' con tarjetas de casas donde trabajaba
Jueves 02 de octubre de 2014
La Policía Nacional ha desmantelado dos talleres de falsificación en Madrid y Lérida en los que se duplicaban tarjetas de crédito de ciudadanos de los Estados Unidos. En la operación, se han detenido a doce personas y se han practicado siete registros, se calcula que el perjuicio para los titulares de estas tarjetas supera los 300.000 euros. Según ha informado Interior en un comunicado, en los registros se ha intervenido material informático destinado a la reproducción y 50 tarjetas "dobladas". El perjuicio real para los titulares de estas tarjetas supera los 300.000 euros, aunque se estima que habrían intentado estafas unos 750.000 euros. La organización compraba las numeraciones y las claves de acceso, que previamente habían sido copiadas a sus legítimos titulares, en páginas webs. Hay doce detenidos entre los que se encuentra el líder, los falsificadores, los pasadores y responsables de comercios conniventes. Con el dinero realizaban compras de aparatos de alta tecnología y ropa de prestigiosas marcas por encargo, además contaban con establecimientos conniventes para efectuar cargos por importes muy elevados e incluso obtener dinero en efectivo Las investigaciones se iniciaron a principios de diciembre, cuando se tuvo conocimiento de la existencia de un grupo organizado integrado por individuos de origen subsahariano asentado en la provincia de Madrid, cuyos miembros estaban llevando a cabo actividades relacionadas con la introducción y distribución en nuestro país de billetes falsos de euro de distintos valores faciales, fundamentalmente de 20 y 50 euros. Esta moneda falsa procedería de Italia. Las pesquisas posteriores confirmaron que este grupo no sólo distribuían moneda falsa, sino que obtenían dinero ilícito a través de la falsificación de tarjetas de manera organizada. La investigación ha puesto de manifiesto que la organización presentaba una estructura delincuencial organizada. En la cúspide se encontraba el cabecilla que dirigía y controlaba a los individuos que se situaban en un escalón inferior y que consumaban las conductas delictivas. Esta red estaba dedicada a la obtención, de forma fraudulenta, de las numeraciones de tarjetas bancarias, tanto de crédito como de débito, de Estados Unidos las cuales luego falsificaban. Los delincuentes se conectaban a páginas web en las que compraban las numeraciones que previamente habían sido copiadas a sus legítimos titulares en USA. Posteriormente eran volcadas y grabadas, para convertirlas en tarjetas falsificadas. ALCALÁ DE HENARES Y LÉRIDA El grupo disponía de dos talleres de falsificación de tarjetas: uno en Madrid y otro en Lérida. El líder, que estaba asentado en Madrid, dirigía a los dos grupos, uno centrado en Lérida y otro ubicado en la localidad madrileña Alcalá de Henares. El primer grupo estaba formado por individuos de origen ghanés, siendo su cabecilla el que mantenía los contactos y seguía las directrices del líder principal. Contaba también con personas de confianza que realizaban las operaciones de fraude. Así, con las tarjetas falsificadas realizaban pequeñas compras y comprobaban si las mismas se encontraban bloqueadas o no. Una vez verificada su operatividad se desplazaban a localidades de Huesca y Barcelona, para consumar fraudes por importes mucho mayores. Por su parte el grupo de Madrid, más amplio e integrado por individuos nigerianos, tenía mayor una actividad delictiva. Con las tarjetas falsificadas, realizaban compras de objetos de alta tecnología y ropa de lujo por encargo. También captaban e integraban a personas propietarios o responsables de establecimientos comerciales. Entre las empresas colaboradoras se encontraban restaurantes o clubes de alterne que permitían pasar las tarjetas falsificadas por el datáfono que tenían contratado y efectuar cargos por importes muy elevados, los cuales proporcionan además dinero en efectivo sin disponer del número PIN. Parta la realización de las compras ilícitas, se servían de documentos de identidad falsificados, dando una mayor cobertura a la organización criminal. La investigación ha sido realizada por agentes adscritos a la UDEF Central, la Brigada de Delincuencia Económica y la Brigada de Investigación del Banco de España, todas ellas de la Comisaría General de Policía Judicial. Por otra parte, agentes de la Guardia Civil de Boadilla del Monte, en el marco de la operación 'Mattius', han detenido a cinco personas afincadas en la zona, como presuntos autores de diversos delitos de estafa, usurpación de estado civil y revelación de secretos, que actuaban en las provincias de Madrid y Toledo. Las investigaciones se iniciaron el pasado mes de junio, cuando en el Puesto de Boadilla del Monte se recibieron una serie de denuncias en las que varias personas manifestaron haber sido víctimas de numerosas estafas, al haberles realizado cargos en cuentas bancarias por compras 'on line'. De las gestiones efectuadas se pudo comprobar que existía una relación entre todas las denuncias, ya que la empleada del hogar era la misma en todos los domicilios de los denunciantes. Tras la identificación de esta persona, se llegó hasta un grupo que lo formaban cuatro personas más, cada uno con su función específica dentro de éste. El 'modus operandi' consistía en que la asistenta del hogar copiaba todos los datos necesarios para realizar compras 'on line' de las tarjetas bancarias de los moradores de la vivienda en que trabajaba, creaba una dirección de correo electrónico con el nombre del titular de la tarjeta, facilitaba números de teléfono ficticios y direcciones de entrega diferentes, donde el resto de los detenidos recogían los productos para posteriormente ponerlos a la venta. La mayoría de las compras que se efectuaron fraudulentamente fueron en una conocida multinacional dedicada a la electrónica y se estima que el importe de los productos supera los 40.000 euros. En los registros domiciliarios que se realizaron se han podido recuperar diversos productos informáticos y electrónicos, tales como ordenadores de sobremesa y portátiles, televisores, teléfonos móviles, videoconsolas, discos duros, imac y equipos de sonido. Los ahora detenidos son cuatro hombres y una mujer, de nacionalidad peruana, con edades comprendidas entre los 26 y 35 años y vecinos de la misma localidad donde sucedieron los hechos.
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