DEPORTES

La margarita de Manzano

Jueves 02 de octubre de 2014
Llámenme inocente pero siempre me ha costado creer esas teorías que defienden que los jugadores pueden decidir cargarse a un entrenador bajando su rendimiento, pero entiendo que a algunos les pase esa idea por la cabeza viendo la actitud de los jugadores del Atlético en el campo del Espanyol. Me convence más otra posibilidad, menos maquiavélica pero igualmente frustrante, que es que los jugadores salen al campo perdidos, sin fe en lo que tienen que hacer y con una falta de confianza en si mismos que les hace parecer mucho peores de lo que son. La cuestión es que el último responsable de que todos esos factores jueguen a favor o en contra en un equipo es la misma persona: el entrenador.

Gregorio Manzano ha dejado su crédito casi a cero después de las humillantes derrotas sufridas en Albacete y Cornellá. Los números no mienten y esos dicen que el conjunto rojiblanco es el peor de la competición lejos del Calderón y que está más cerca del descenso que del objetivo que tenía a principio de temporada, que era luchar por entrar en la Champions. La sensación es que el técnico jienense no está siendo capaz de sacar el máximo rendimiento a una plantilla con más recursos que en años anteriores y que después de un tiempo ya considerable no encuentra la tecla para hacer funcionar al equipo.

Cerca ya de la mitad de la campaña y teniendo presente el ambiente desfavorable que tiene el entrenador entre la afición, a los responsables del club no les queda más remedio que deshojar la margarita y tomar una decisión: O se ratifica al técnico públicamente dotándole de la máxima autoridad y se confía en este proyecto aunque los resultados no mejoren rápidamente o se da un golpe de timón y se apuesta por otra vía. Lo que sea, menos dejar agonizar al enfermo confiando en que recobre la salud de un día para otro por arte de magia.

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