Jueves 02 de octubre de 2014
Cada vez me convence más el argumento de que los equipos se parecen a los entrenadores que los dirigen y en las trayectorias divergentes de Real Madrid y Atlético podemos encontrar un buen ejemplo. El conjunto merengue refleja las mejores virtudes de Mourinho: ambicioso, con carácter, con chispa, que se rebela ante las adversidades... mientras que los rojiblancos no pasan de ser un grupo que muestra buenas maneras, pero sin garra, demasiado tranquilo y al que le cuesta conectar con la grada. Un perfil en el que muchos ven reflejado a Manzano.
Parece que tenía razón el portugués cuando decía que sus equipos mostraban su mejor cara en el segundo año que los dirigía. Sólo así, al máximo de su rendimiento o muy cerca de él, ha conseguido el Madrid la mayor ventaja sobre el Barcelona desde que lo dirige Guardiola. Una de las mayores virtudes que puede tener un técnico es obtener el mayor nivel de cada uno de sus jugadores y viendo como están de pletóricos Sergio Ramos, Arbeloa, Xavi Alonso, Dí María (lástima su lesión), Cristiano, Higuaín o Benzema habrá que convenir que esa materia la tiene más que aprobada el de Setubal. La duda que surge es si podrán mantenerse a esta altura toda la temporada.
Y precisamente dudas y muchas son las genera el Atlético, incapaz de conseguir una mínima regularidad que le impulse en la clasificación. Con la mejor plantilla que ha tenido en los últimos años, que al menos por nombres es la tercera o la cuarta de la liga, resulta todo un misterio como ha dejado ya escapar 20 puntos en once jornadas. No paro de preguntarme que haría Mourinho con el equipo rojiblanco. ¿Se contagiaría también de los males endémicos que sufren los colchoneros o sería el antivirus que daría con la tecla, esa que Manzano reconoce que no sabe tocar? Ese si que sería un reto más grande que acabar con la hegemonía del Barça.