Jueves 02 de octubre de 2014
28/07/2011.- Si Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba fueran estudiosos de la lengua castellana – que no lo son o por lo menos no se les conoce tamaño conocimiento – sabrían que el primer texto que se conoce del más que famoso refrán sobre las barbas del vecino pertenece a Alfonso Martínez de Toledo, que fue arcipreste de Talavera, capellán del Rey y fustigador de los amores mundanos que desde Italia narraba en sus obras Bocaccio, hasta el punto de “copiarle” el título para su obra más conocida “El Corbacho” que bien podría ser en este tiempo nuestro uno de los libros de cabecera para
todos aquellos que sigan las directrices de la Iglesia más conservadora: sólo el amor espiritual nos salvará de la peligrosa lujuria.
De nuestro arcipreste es este texto de los primeros años del siglo XV: “Quando la barva de tu vezino vieres pelar pon la tuya en remojo”. refrán que avisa que tomemos ejemplo de lo que sucede en otro, para vivir con recato, cuidado y prevención”. En esas estamos y en esas están los primeros dos contendientes barbudos con aspiraciones a dirigir esta España semi bipartidista de nuestra democracia, que ha intentado muchas veces emular sin éxito aquel experimento de la Restauración que encabezaron Antonio Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta , y que terminó entre espadones y repúblicas.
Uno y otro tienen muchas cosas en común: los dos fueron “designados” para ser candidatos sin pasar por un proceso de selección interno en sus respectivos partidos políticos. Los dos han sido vicepresidentes primeros del Gobierno; los dos han sido ministros de Educación; los dos han sido ministros de Interior; y los dos llevan dedicados profesionalmente a la política desde que terminaron sus carreras universitarias y consiguieron sus respectivas plazas: el gallego como registrador de la Propiedad y el cántabro como profesor titular de la facultad de Químicas. Rajoy tiene 56 años y Rubalcaba sesenta, apenas les separa el tiempo legal de una Legislatura.
Gane quien gane las próximas elecciones generales, con clara ventaja inicial para el líder del PP, la tarea de gobierno que tiene por delante es para asustar. Les va a hacer falta mucho recato, mucho cuidado y mucha prevención, todo eso que ha faltado en los quince últimos años. Rajoy y Rubalcaba pueden mirarse sus respectivas barbas para intentar trabajar juntos, si es que el perdedor sobrevive a la derrota; y pueden mirar a sus vecinos y nuestros, desde Grecia a Italia e incluyendo también a Francia, Alemania y Gran Bretaña. En todos aquellos en los que se han celebrado elecciones el partido en el poder ha perdido y de forma rotunda, y las perspectivas de los que aún no han pasado por las urnas es que ocurra lo mismo.
A nuestro país se le está exigiendo y se le va a seguir exigiendo en el futuro más que al resto. Ya está pasando con los test de estrés financiero y con la exigencia de recortes en el gasto público, la inversión, la asistencia social y las normas l a b o ra l e s , por no hacer la lista más larga. Hemos pasado de ser un modelo de crecimiento y de articulación política a ser una de las pesadillas de la comunidad financiera internacional, urdimbre institucional dentro del estado, similar a lo que ocurre en Italia entre el norte y el sur o en Bélgica entre flamencos y valones.
En estos meses que quedan hasta la cita con las urnas, sea en noviembre o en marzo del año próximo, van a tener nuestros dos candidatos que afrontar muchas veces cuestiones de política y economía internacional o europea. Tantas o más que puramente españolas. Creo que son conscientes – por ellos mismos y sus equipos de colaboradores – que estamos en una guerra mundial que se hace con dinero o sus derivados y en la que ni las entidades y empresas implicadas, ni los países que las acogen, ni los bloques de intereses geográficos quieren perder. Las monedas combaten contra las monedas, los bancos contra los bancos, y los países contra los países: lo que puede ser bueno para España puede no serlo para Francia o Alemania, y lo que es bueno para Europa puede no serlo para Estados Unidos o China. Y así hasta el infinito.
Es posible que el capitalismo democrático o la democracia capitalista sea el mejor de los sistemas conocidos hasta la fecha, pero si a eso que se llama mercado se le deja en total libertad, sin reglas de conducta, la ley de la jungla hace su aparición y la búsqueda del beneficio a toda costa y por encima de cualquier circunstancia hace que el propio sistema se destruya a sí mismo.
La ventaja con la que parte Mariano Rajoy en la carrera electoral es muy grande. Y es más que posible que Rubalcaba no pueda sobrevivir en el seno del PSOE a una derrota parecida a la que el socialismo ha sufrido en los comicios municipales y autonómicos, pero debería exigirse a ambos que piensen en España y en las necesidades de todos y aparquen los partidismos, de la misma manera que se hizo en Alemania para afrontar los grandes problemas de la reunificación. Una exigencia que debe extenderse a sus compañeros y al resto de formaciones políticas.