27/5/2011.- Tanto en el ascenso como el descenso fue siempre autónomo y en ningún momento necesitó ningún tipo de asistencia externa.
Jueves 02 de octubre de 2014
El sábado, 21 de mayo, a las 9,30 de la mañana, hora local, Carlos Soria hacia cima en el Lhotse. Es un fenómeno inigualable que no deja de sorprender. Ha coronado su undécimo ochomil con 72 años, sin grandes expediciones y sin los medios y apoyos que sin duda merece. Por la mañana temprano, como él acostumbra, descendió por sus propios medios. Tanto en el ascenso como el descenso fue siempre autónomo y en ningún momento necesitó ningún tipo de asistencia externa. ¡A los 72 años! Mientras, el mismo día y el mismo lugar, la expedición de Oiarzábal tenía que ser rescatada. Como apunta la revista Desnivel, "no es momento de analizar por qué tantos alpinistas necesitaron ayuda, pero más adelante, reposadamente, habrá que reflexionar sobre este ochomilismo al límite, en el que definitivamente, se ponen en peligro no solo la propia vida, sino también la de otras personas". Pregunten a Carlos Soria.
Información publicada en Desnivel.com:
Carlos Soria estaba cansando a su llegada al campo 4 pero muy contento. Nos comentaba que la vista desde la cima del Lhotse es fantástica Este es un resumen de la conversación que hemos mantenido con él cuando se encontraba ya en el campo 4: “Todo ha sido muy duro. La noche anterior la pasé casi sin beber y picando algo debido a que tuve que compartir la tienda con los tres sherpas. Pero la montaña es preciosa. Una maravilla. Hemos llegado a la cima, Muktu sherpa y yo, a las 9,30. Hemos tomado un poco de oxígeno en la subida, pero yo he bajado sin usarlo. Hemos subido con un litro y medio de oxígeno por minuto los últimos500 metros. Llevábamos una botella cada uno. En la bajada no lo he usado porque, entre otras cosas, no podía ponerme las gafas con la máscara de oxígeno y eso muestra que podría haber subido sin él, porque si subes con oxígeno y te lo quitas a la bajada puedes pasarlo muy mal. Muktu ha bajado todo el camino prácticamente con el oxígeno puesto. La última parte de la ascensión es muy bonita porque el paisaje es fantástico, y la llegada la cumbre es bellísima, con una vista perfecta del Everest y de las aristas que llevan a la cima del Lhotse. El problema es que la máquina de fotos no me funcionaba aún a esa hora y tuve que esperar un poco y calentarla para poder hacer fotos en la cumbre. El corredor por el que se asciende es una maravilla. He subido a un ritmo que me parecía el lógico. Muktu sherpa y yo hemos llegado a las 9,30 de la mañana, el oxígeno seguro que algo hace, aunque también te molesta un poco. La decisión de usar oxígeno fue debida a que la última noche la pasé fatal, sin casi poder derretir agua….”
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