OPINION

Los imputados se van, el paro se mantiene

Jueves 02 de octubre de 2014

09/05/2011.- Los tres diputados de la Asamblea de Madrid imputados en el caso Gürtel, Alberto López Viejo, Benjamín Martín y Alfonso Bosch, renunciaron a sus escaños, cuando apenas quedan unas semanas para terminar la Legislatura.

Dicen que se van para no ser utilizados, se supone que por la oposición socialista y de IU, durante la campaña electoral y para no perjudicar al partido que les puso en sus listas, el PP, hace cuatro años.



Increíble el argumento utilizado por aquellos que tuvieron que dejar el Grupo Popular y pasar a ser parlamentarios no adscritos por lo oído y escrito no sólo en los medios de comunicación si no también en los autos de la Justicia sobre sus amistades peligrosas con Francisco Correa, quien, supuestamente, les habría hecho regalos y regalado milesde euros por favorecer a sus empresas tras obtener jugosos contratos con las administraciones populares. Nadie se cree lo que alegan para dejar ahora el escaño y el sueldo después de que hace meses dejasen de ser populares pero no sus actas parlamentarias.

También el PP y la presidenta regional, Esperanza Aguirre, les solicitaron educadamente su marcha de la sede de Vallecas del Legislativo regional, pero pasaron de todo y en su momento no les preocupó mucho ser noticia más que por estar cobrando sin ganárselo y por sus relaciones con unas empresas que han salpicado de mierda todo lo que tocaban.

Afortunadamente el acta parlamentaria es del elegido y no del partido que les llevó a sentarse en los escaños de la Asamblea de Madrid, por lo que no se puede echar a nadie sin la voluntad del acusado de golferíos, pero siempre está la vergüenza torera de irse por la puerta de atrás o la del otro lado para no echar más basura, innecesaria, a la actividad política que, por cierto, no cuenta con mucho predicamento entre la ciudadanía, que considera a la clase política un problema y no la solución a sus problemas.

Se han ido porque consideran que les beneficia hacerlo y porque quizá prefieren que nos les juzgue el tribunal para aforados. Ellos sabrán. Lo único claro es que se van y que no volverán porque, afortunadamente, nadie les ha
colocado en sus listas y porque estarán muy ocupados en atender sus temas pendientes con los tribunales.

Los que no se van son los malos datos del paro, que amenaza con quedarse entre nosotros bastante tiempo.

Eso pronostican los entendidos y eso parecen indicar los últimos datos de la EPA, que nos han contado que ya hay en España 5 millones de parados.

El desempleo creció en casi todas las partes menos en algunas comunidades como Madrid, donde hay más de medio millón de personas que quieren trabajar y no pueden.

Hay unos miles de parados menos que en la anterior EPA y el drama de las familias en las que todos sus miembros están en empleo sigue siendo de enormes dimensiones. Da igual que estemos un poco mejor que en otras zonas de la geografía y que el índice
de paro sea cinco o seis puntos más bajo que la media nacional (21,29%).

Los grandes partidos no parecen tener las soluciones, ya que si supiesen como se hace sin recortes sociales y con otras recetas económicas, ya lo habrían puesto en marcha. La derecha europea y el socialismo español se enfrentan a la crisis con las mismas medidas, lo que significa que la derecha española, si accede a la gobernabilidad, hará cosas muy similares a las que sus amigos de la UE han obligado al PSOE a acatar sin rechistar y casi gustoso. En poco más de 15 días se sabrá qué piensan los votantes madrileños sobre los programas de los partidos que aspiran a sentarse en el Parlamento de Vallecas, que ya no tendrá imputados por cuestiones de corrupción económica, pero seguirá habiendo imputados por “tonterías”, como dijo Aguirre cuando habló de estas cuestiones. A todos los tontos les da por lo mismo.



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