Jueves 02 de octubre de 2014
Alrededor de 1.000 personas arroparon anoche a Beatriz Menchén, convencida proteccionista de animales, en una manifestación por las calles de Getafe antes de que iniciara una huelga de hambre indefinida para solicitar que los ayuntamientos se comprometan y lleven a cabo una política de "sacrificio cero" de animales domésticos abandonados en los municipios, ha informado Federación de Asociaciones de Protección Animal de la Comunidad de Madrid (FAPAM) en un comunicado.
Los manifestantes comenzaron su protesta en la calle Madrid, la principal vía de Getafe, y concluyeron el recorrido en la plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento. Al final, leyeron discursos Cristina Moreno, de la Federación de Asociaciones de Protección Animal de Madrid (FAPAM); Ruth Toledano, periodista y escritora, y Beatriz Menchén.
Durante la marcha, los manifestantes portaron lazos naranja y pegatinas con este color y el lema 'Por los derechos de los animales'. Además, varios perros acompañaron a sus dueños con pañuelos naranja, color que simboliza la defensa de la protección de los animales.
El millar de personas llevaron pancartas con mensajes como 'Perreras no, protectoras sí', '¡Cambio en las leyes! Prohibición del sacrificio cero de animales ¡ya!', 'Los ciudadanos queremos sacrificio cero de animales' y 'Condena: pena de muerte. Delito: haber sido abandonado'. Además, corearon consignas como 'Maltrato animal al Código Penal', 'Si es con mi dinero, sacrificio cero', 'Asesinos quienes los matan, cómplices quienes los contratan', 'Derechos ya para los animales' y 'Alcalde reacciona, queremos protectora'.
Al concluir la protesta, los manifestantes acompañaron a Menchén hasta la furgoneta donde esta activista por los derechos de los animales comenzó su huelga de hambre indefinida y encendieron velas que rodearon el vehículo, situado en lugar céntrico de Getafe, en apoyo.
Menchén fue la responsable del Centro de Protección Animal de Getafe entre 1997 y 2009, periodo en el que logró que se adoptaran 3.166 perros y gatos y se sacrificaran sólo 52 animales por motivos estrictamente humanitarios. Por esta gestión proteccionista recibió durante años numerosos elogios, tanto de ciudadanos como de asociaciones protectoras nacionales e incluso desde países europeos, como Alemania, Austria, Bélgica o Suiza.