01/03/2011.- Muy pocas listas del PSOE de Madrid han logrado escapar a las directrices (imposiciones) de Tomás Gómez, pero el habitual tira y afloja de las distintas “familias” - (haberlas, haylas, aunque no se ajusten a los parámetros de la era anterior al ex alcalde de Parla)- que conlleva este proceso se ha convertido en batalla campal en varios municipios: Torrejón, Arroyomolinos y, como no, Getafe.
La soledad que acompaña al candidato de Torrejón, José Vicente Espino, en el cartel electoral que encabeza (sólo dos integrantes de la misma son afines a él) , ha hecho que el socialismo de este municipio, feudo de Trinidad Rollán, sea un auténtico polvorín.
Espino ha llegado, incluso, a pedir amparo a la dirección Federal de su partido, que literalmente se ha lavado las manos (Ferraz continúa en la dinámica de dejar hacer a Gómez, para no tener ninguna responsabilidad en la derrota).
También en Arroyomolinos se vive un civilista enfrentamiento con el PSM. El intento de imponer una cartel electoral ha dado paso a la disolución de la agrupación local para colocar una gestora pocas horas antes de que el Comité Regional aprobara las listas.
Sin embargo, el campo de batalla donde realmente se miden “tomasistas” y “trinitarios” es en Getafe, municipio en el que el candidato a la reelección, Pedro Castro, libra un enfrentamiento sin solución con Tomás Gómez y los suyos, incluido antiguos compañeros de viaje del regidor como Juan Barranco, que ha llegado a pedir a Castro que dimita si no le gustan las listas.
Pese a las presiones, Castro ha logrado doblarle la mano a Gómez en el pulso que venían manteniendo desde hace semanas por el número dos de la candidatura del PSOE getafense.
La intención del líder del PSM quería mantener en los puestos de salida a la actual portavoz municipal, Sara Hernández, que junto a Cristina González, son dos de los nombres más destacados del “tomasismo” en esta localidad, que habían quedado relegadas a la sexta y octava posición en la lista de Castro.
La pelea, por tanto, entre Castro y Gómez se centraba en el control de esa segunda posición (puesto que ocupó Hernández en los pasados comicios y que aspiraba a seguir ocupando), convertida en símbolo del poder político de uno y otro en el municipio.
El secretario general del PSM, que había venido enviando numerosos mensajes al regidor sobre sus intenciones de mover de arriba a bajo su candidatura, no ha conseguido moverle la silla a Castro, quien ha logrado mantener a dos personas de su confianza como dos y tres, que junto con el número cinco, David Castro, forman su actual núcleo duro.
El regidor se apunta así un importante y decisivo tanto, facilitado en parte por su enrocamiento con la dirección Federal del PSOE- (en caso de que Gómez hubiera movido sustancialmente la candidatura, Castro habría jugado la baza del Comité de Listas nacional, para mantener la primacía en su lista)-, aunque ha cedido los puestos número cuatro y seis a Hernández y González, fruto del acuerdo in extremis alcanzado con su jefe de filas.
De este nuevo reparto sale damnificado el sector del ex concejal de Urbanismo, Santos Vázquez, en la órbita del simanquismo, que pierde la cuarta posición que ocupaba la actual edil de Servicios Sociales, Mónica Medina, quien baja hasta la octava posición.
Según se comenta en el socialismo local, aunque la plaza número dos era para Castro y sus fieles poco menos que “causas bellis”, en la “nueva mayoría”, como han comenzado a denominarse los partidarios del regidor, no se descartaba tener que ceder a Gómez la tercera posición, aunque la lista cremallera finalmente ha resultado ventajosa para los intereses del candidato.