30/12/2010.- El socialismo madrileño sigue desangrándose a cuenta de las batallas que se libran en muchas de sus agrupaciones locales por la elaboración de las listas a los próximos comicios de mayo, que tienen como plazo máximo para presentarse el 23 de enero. Auténticas disputas cainitas tienen lugar en las sedes locales del PSOE y en no pocos ayuntamientos donde se detenta la alcaldía con un único telón de fondo el pulso que siguen librando Tomás Gómez y Ferraz, este último representado en Madrid por el sector autoproclamado del 48%, defensores en las pasadas primarias de la candidatura de Trinidad Jiménez.
Decidido a controlar sí o sí las agrupaciones, Gómez y sus partidarios están librando verdaderos tour de force en la sedes que le fueron hostiles. Ha sido el caso de Leganés, donde contra todo pronóstico la “tomasista” secretaria general del PSOE leganense, Laura Oliva, salía derrotada por el actual regidor del municipio, Rafael Gómez Montoya, quien finalmente ha sacado adelante su lista.
Las agrupaciones y gobiernos locales de Getafe y Villalba son otros campos de batalla, en los que sus alcaldes, Pedro Castro y José Pablo González, respectivamente, viven una situación de acoso y derribo desde sus propias filas, tras enfrentarse abiertamente a Gómez. Eso por no hablar de ese eterno polvorín que es la agrupación de Móstoles, todavía tutelada por Matilde Fernández y con un futuro incierto en su liderazgo.
Una de las confrontaciones más virulentas está teniendo lugar en Getafe. Público y notorio han sido los intentos del líder del PSM de forzar la renuncia de Castro, convertido poco menos que en símbolo de esa pelea, en estos momentos más soterrada, que mantienen Gómez (ariete a su vez de los antizapateristas) y las huestes de Zapatero, véase Alfredo Pérez Rubalcaba y José Blanco.
El secretario de Política Municipal del PSOE, Antonio Hernando- hombre de confianza del Ministro de Fomento- es quien trabaja el día a día de la resistencia a los envites del “tomasismo” de los dirigentes locales, además de preparar el día después de las elecciones. Una fecha clave para la supervivencia de los partidarios de unos y otros, como sabe el propio Tomás Gómez, obligado a controlar las agrupaciones sí quiere sobrevivir a una más que probable derrota en las urnas.
Gómez no puede permitirse dejar cabos sueltos que pidan, y así parece que pude ser, su dimisión si fracasa en las elecciones de mayo, de ahí el denodado trabajo que viene realizando (tras las primarias ha vuelto al perfil bajo) para lograr el control absoluto del partido. Su situación no es mucho peor que la de sus opositores, con un Zapatero haciendo aguas y con una parte del partido clamando por su dimisión y la celebración de primarias para elegir sucesor. (Revelador el artículo de José Félix Tezanos, director de la revista Temas que preside Alfonso Guerra).
Sí Rubalcaba y Blanco son hoy por hoy el muro de contención de las voces críticas a ZP, muchas de las cuales ven ya al ministro del Interior como presidente in pectore, el papel de Hernando es mantener el poder de Ferraz a flote en las agrupaciones. Así se evidenció en la cena de Navidad que hace unas semanas celebraron los socialistas de Getafe, en la que el representante de Ferraz escenificó el apoyo cerrado del Federal a Pedro Castro en presencia de Maru Menéndez. Una multitudinaria celebración en la que quedó patente la escisión que vive el PSOE en esta localidad, con los partidarios de Castro aplaudiendo en pie la intervención de Hernando y las huestes de Tomás en huelga de brazos caídos, (por no hablar de los elocuentes gestos de reprobación, algunos manuales, que se pudieron visualizar por parte de los comensales de algunas mesas). Las consecuencias de esta guerra de guerrillas fraticida, en la que se disputan a cara de perro el favor de cada uno de los militantes, puede terminar incluso en los tribunales, buscándose como se busca cualquier atisbo de irregularidad de los regidores (en Getafe se ha hablado incluso de un topo, que ha ejercido de espía doble) para derribarlos.
La propia Aguirre, en una de las múltiples cenas que viene manteniendo con los militantes, hacía de altavoz de esta situación, atribuyendo al particular Wikileaks de los socialistas de Villalba las filtraciones sobre la supuesta relación que mantiene el regidor de este municipio, José Pablo González, con un constructor con el que, al parecer, comparte vacaciones alpinas. Instalado en la esquizofrenia, bien podría decirse que una parte del socialismo madrileño juega a que la otra parte del PSM pierda las elecciones y viceversa, en una especie de vendetta cuyo leit motiv es amarrar a cualquier precio el partido, al menos en el sector de Gómez.