Jueves 02 de octubre de 2014
No me parece una buena noticia la marcha de Simao para la suerte del Atlético en esta temporada. Es cierto que el club le saca ahora un rendimiento económico que no lo hubiera logrado a final de campaña al terminar contrato, pero entonces hubiera sido mejor haberle traspasado el pasado verano y no a mitad de campaña. Puedo entender que los dirigentes rojiblancos no contaran con él para el futuro, pero su adiós debería haberse producido en otro momento. Antes de comenzar la liga trayendo a un buen sustituto, si primaba lo económico, o el próximo verano si pensamos en los intereses deportivos.
Porque más allá de que quizá la afición esperara algo más de él, el portugués era un jugador importante tanto dentro como fuera del campo. Contaba con la confianza absoluta de Quique, era el capitán, una persona querida y respetada en el vestuario, un gran profesional que nunca ha dado un problema, y que aportaba cosas importantes, como por ejemplo las jugadas a balón parado, fundamentales en el fútbol de hoy. No creo que a Quique le haya mucha gracia quedarse sin él, al igual que tampoco le gustó que se fuera Jurado el último día del mercado de verano. Lo cierto es que en apenas cuatro meses se le han ido dos piezas destacadas del equipo. ¿Qué le han traido a Elias y que ahora es posible que le traigan a otro jugador? Si, pero vamos a ver como se acoplan y cuanto tiempo tardan en hacerlo.
Por cierto, ya sabíamos que en el Atlético las decisiones las toma Gil Marín y que Cerezo cuenta poco en ese aspecto. Pero lo podían disimular. Porque da mala imagen que la persona que ocupa el cargo de presidente parezca que se entere de las cosas que pasan en la entidad cuando ya no tienen remedio. Y esa es la impresión que da cuando Cerezo muestra su disgusto por la venta de Simao y afirma que no entiende porque no le han ofrecido la renovación. Y eso que hace algún tiempo nos vendieron la idea de que él se hacía cargo de la parcela deportiva...
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