02/12/2010.- Si los resultados electorales en Cataluña se mantuvieran dentro de unos meses en el resto de España, el PSOE perdería dos o tres Comunidades autónomas que ahora mismo gobierna y casi la totalidad de los grandes Ayuntamientos. Perdido entre la crisis económica y las dificultades de España para combatir los sucesivos ataques especulativos por parte de los tiburones financieros que pueblan eso que se llama mercado, Rodríguez Zapatero se encuentra perdido también ante la “obligada” claudicación de las señas de identidad de su socialismo. El y su partido han recibido la primera en la frente, si hacemos caso al dicho popular. Las siguientes “pedradas” pueden ser más dolorosas y contundentes, hasta desembocar en los comicios generales del 2012, si es que no se adelantan por la fuerza de los hechos y de la necesidad de cambiar de liderazgos que se viva dentro del socialismo.
En Cataluña y en cada una de sus cuatro provincias los socialistas han perdido una medía del nueve por ciento mientras que el PP ha ganado en tres de ellas ( Gerona es especial ) un uno y medio. Traducidos esos porcentajes en votos, los primeros han perdido casi doscientos mil mientras que los segundos han ganado sesenta mil. Tiene todos los motivos el PSC para arrepentirse de su propia política, amén de echarle su parte de culpa a la situación económica y al propio Zapatero; y debe embridar su optimismo el PP por unos resultados que no son los mejores de su historia pero que le permiten colocarse aún más como favorito para ganar las competiciones electorales que faltan.
Creer que Cataluña es una excepción y que lo ocurrido no puede repetirse en el resto del estado es imitar al avestruz que esconde la cabeza para no ver el peligro. El nuevo secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, debería reconocer la debacle sufrida por su partido e intentar aplicar medidas paliativas al resto de la organización. Así las cosas, y con el panorama financiero, económico y social con el que se va a iniciar el 2011, los socialistas pueden perder Castilla la Mancha, pueden perder Extremadura, pueden perder Baleares, pueden perder Asturias pese al enfrentamiento cainita entre Alvarez Cascos y Gabino de Lorenzo por la supremacía en el PP de la región; y puede ver como en Andalucía los populares les sobrepasan en Andalucía obligándoles a recurrir a Izquierda Unida para poder ,mantenerse en el poder.
Y si eso pasa a nivel de Comunidades autónomas, a nivel de Ayuntamientos puede ocurrir algo muy parecido o incluso peor: pueden quedarse sin ninguna de las capitales de provincia y sin la mayoría de los grandes municipios. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid – y no es nada nuevo – el PSM podría perder no ya las elecciones sino el gobierno en Alcorcón, en Leganés, en Pinto, en Aranjuez, y casi, casi en Getafe y en Parla, todos ellos municipios importantes y que van a señalar de manera rotunda el camino de las más lejanas elecciones generales.
Es verdad que el principal argumento para explicar la derrota del PSC está en la crisis económica y en el voto de castigo que están recibiendo todos los gobiernos del mundo cuando se enfrentan a unas elecciones. Les ha pasado a Obama, a Merkel, a Sarkozy, a Brown…y a Montilla; pero no es menos verdad que los socialistas catalanes al igual que les está pasando al resto de socialistas españoles desdibujaron tanto su propia naturaleza, su sentido histórico, sus señas de identidad, sus programas y sus promesas que sus electores les han castigado y les van a castigar con la abstención o con el voto a otras formaciones.
¿Qué puede hacer el PSOE en estos momentos de cara a los próximos quince meses?. Las respuestas se mueven en dos bandas: en la primera está el interés de la nación, de España; en la segunda el interés del partido y de sus dirigentes. Si nos centramos en la primera es más fácil: poner en marcha la reforma de las pensiones tanto en los años que se tengan en cuenta para calcularla como en la edad de la jubilación; reformar más a fondo el mercado de trabajo y el del paro y sus prestaciones; cerrar la reforma de nuestro sistema financiero con la práctica desaparición de la Cajas de Ahorro; reformar la Constitución y sobre todo entrar de lleno en las reformas de los Estatutos de autonomía y de los Ayuntamientos; cambiar el régimen de los funcionarios; cambiar los planes de estudios y el sistema educativo…la lista puede seguir en todo aquello que el sentido común y el sentido ciudadano ya está demandando. Un imposible en la mayor parte de las necesidades ya que eso significaría la propia renuncia de Zapatero y al mismo tiempo la necesaria colaboración del resto de las fuerzas políticas, con el PP a la cabeza, impensable a cinco meses de la gran cita electoral de mayo.
Llegamos así a la segunda banda, a la del interés partidista y personal, que va a ser la que se imponga a corto plazo. En ella están los que creen que con un cambio en la dirección del partido y del Gobierno se arreglaría una parte del problema, por la desconfianza que suscita Rodríguez Zapatero en capas cada vez más amplias de la población y de los liderazgos mundiales; y los que creen que hay que llegar hasta el final, hasta marzo de 2012 con lo que hay, resistiendo a todas las presiones con la esperanza de que mejore la economía y que esa mejora permita articular un nuevo discurso de cara a los ciudadanos.
Post Scritum.- El partido entre el Real Madrid y el Barcelona permite sacar una conclusión o una moraleja de lo acontecido: cuando el Barça metió el segundo gol las cosas para el Madrid estaban mal, pero no imposibles. Con el tercer gol se vió venir la debacle y a partir del cuarto la realidad se impuso y lo mismo se podía llegar a cinco que a seis o siete. Los blancos no tenían nada que hacer, salvo salir derrotados con dignidad o a golpes. Eligieron lo segundo. El PSOE ya ha recibido los dos primeros goles. Ahora veremos si se cumple el resto.