CULTURA

La Comunidad reabrirá en diciembre al público el Real Coliseo de San Lorenzo de El Escorial, una joya del siglo XVIII

30/11/2010.- Es el más antiguo de todos los teatros cubiertos que se conservan en España y el único Teatro de Corte en uso.

Jueves 02 de octubre de 2014
El vicepresidente y consejero de Cultura y Deporte, Ignacio González, visitó el recién restaurado Real Coliseo de Carlos III de San Lorenzo de El Escorial, cuya reapertura oficial tendrá lugar el día 10 de diciembre con el concierto Delicadas piezas para una celebración. En el
recorrido estuvo acompañado por el primer teniente de Alcalde de San Lorenzo de El Escorial, José Antonio Vara Moreno; la viceconsejera de Cultura, Concha Guerra; los directores generales de Promoción Cultural y Patrimonio Histórico, Amado Giménez y José Luis Martínez-Almeida, respectivamente; el director gerente de ARPROMA, José Antonio Martín Herrera, y los arquitectos responsables de la obra, Justo Benito y Esther Martín-Peñato, y la directora del Real Coliseo Carlos III, Charo Martín-Crespo.

El Real Coliseo de Carlos III, puesto en marcha en 1771, es un teatro gestionado por la Comunidad de Madrid, desde hace veinticinco años, y declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, en 1995. Ignacio González destacó que “se trata del más antiguo de todos los teatros cubiertos que se conservan en España y el único Teatro de Corte español que aún se mantiene en uso”.

Y añadió que este Teatro Real Coliseo Carlos III es una obra única, histórica y singular, ejemplo de teatro barroco del siglo XVIII, al estilo de
los teatros franceses y napolitanos. “Su estructura y su consideración como Bien de Interés Cultural ha condicionado, sin duda, el ritmo de
trabajo para su rehabilitación”, indicó.

El Real Coliseo fue proyectado por el arquitecto francés Jaime Marquet, por encargo de Carlos III y su corte ilustrada, para la diversión de
los señores y damas de la corte, siguiendo los modelos de los teatros barrocos de la segunda mitad del siglo XVIII. Posteriormente, entre 1792 y 1793, fue mejorado por el arquitecto Juan de Villanueva, a quien se deben la reordenación urbana e insignes edificaciones en San Lorenzo de El Escorial, como las Casas de Oficios, y en la capital, como son el Museo del Prado o el Jardín Botánico.

Tiene una planta rectangular, sobre la que se inscribe una U que configura el patio de butacas y sobre éste se situaban dos niveles de palco
y uno de anfiteatro, todo cubierto, lo que resulta todavía novedoso en su época. Esta distribución permite alcanzar una capacidad de 500
espectadores.

Pasados unos años de su declaración como BIC, la Comunidad de Madrid encargó un profundo estudio de la situación del Teatro cuyas
conclusiones hicieron inaplazable su adecuación y mejora. “La Comunidad de Madrid quiso implicarse especialmente en su restauración y ha destinado casi 1,3 millones de euros para devolverle su esplendor y garantizar su seguridad y perdurabilidad en el tiempo”, señaló González.

Muchas de las instalaciones del Teatro se habían quedado obsoletas y era importante analizar todas las carencias que se pudiesen detectar de seguridad, climatización, estado de las estructuras, sistemas de electricidad y contra incendios, etc. para corregir el desgaste derivado de su uso. Las obras han seguido siempre el principio de respeto a la singularidad del edificio para conseguir instalaciones casi imperceptibles en las zonas más antiguas y sensibles del espacio original.

Se han seguido tres fases de trabajo. Una primera de protección y restauración de la madera, es decir, de la estructura de cubierta y de los
aleros. Otra segunda fase de renovación de instalaciones (detección y extinción de incendios, climatización, electricidad), que adecúa el edificio a las últimas exigencias de la legislación y, finalmente una tercera fase, de renovación de paramentos (adornos).

Ahora la mayor parte de la maquinaria y sistemas instalados se sitúan en las zonas de servicio del nuevo sótano para liberar al resto del teatro de elementos difíciles de integrar. Y se han mantenido las tonalidades y materiales que se aplicaron en la anterior restauración, de finales de los 70.

“Hemos recuperado, así, un espacio escénico que se suma a todos los que se encuentran en nuestra región y que nos permite ampliar aún más la oferta cultural madrileña”, explicó el vicepresidente.

“La reapertura del Real Coliseo Carlos III es un claro ejemplo de las políticas de promoción cultural de la Comunidad de Madrid para conseguir un mapa de infraestructuras escénicas públicas y privadas de primer orden que permiten la programación de espectáculos en las mejores condiciones”, añadió.

El edificio, ubicado en la calle Floridablanca, estaba comunicado con las Casas de Oficios por un pórtico de acceso que atravesaba la calle, de modo que era posible llegar hasta el teatro desde el palacio, sin tener que salir, y que fue demolido en 1870. En recuerdo de aquel, en los años 70 se construyó el actual atrio porticado situado en la entrada.

Muchas compañías y personajes ilustres pasaron por este escenario durante su primera época, que luego vivió diferentes vicisitudes, como
servir de acuartelamiento de las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, con el consiguiente deterioro y abandono. En 1855, el Estado adquiere el edificio, a través de la Ley de Desamortización, y lo vende por 28.500 pesetas; y a principios del siglo XX, el Real Coliseo de Carlos III de San Lorenzo de El Escorial renace y comienza un periodo de apogeo. En él estrenaron y representaron sus obras y otros grandes dramaturgos, como los hermanos Álvarez Quintero, Arniches, Muñoz Seca o el Premio Nobel de Literatura Jacinto Benvavente.

La Guerra Civil obligó a detener la actividad y aunque después volvió a abrir, fue abandonando su función principal y llegó a ser utilizado
como sala de cine, bajo el nombre Teatro Lope de Vega. El edificio entró entonces en un progresivo deterioro hasta que a mediados de los años 70 se hace con la propiedad la iniciativa privada y emprende una gran reforma del Teatro, que concluyó en 1979, momento en que fue reabierto, y fue galardonada con el Premio Nacional de Restauración en 1980. En 1985, una vez definidas las transferencias autonómicas, el Real Coliseo de Carlos III pasó a ser gestionado y mantenido económicamente por la Comunidad de Madrid.

Desde su reapertura en 1979, el Coliseo pasó por diferentes gestores y comenzó con una programación a la que el Gobierno regional, actual responsable, le ha dado 25 años de continuidad. Durante este tiempo han sido cientos los cantantes, músicos, bailarines, directores, orquestas, etc., que han pasado por su escenario, como Andrés Segovia, Rafael Alberti, Francisco Nieva, Víctor Ullate, Miguel Narros, Teresa Nieto, Ana Mariscal, Maria Rosa o Lola Herrera. Es imposible enumerarlos a todos.

En 2006, cuando la Comunidad de Madrid consideró necesario el cierre temporal del Real Coliseo de Carlos III para llevar a cabo las obras
de acondicionamiento que ahora se han presentado, la Consejería trasladó su actividad al Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. Así, desde octubre de 2006, allí se ha mantenido la programación regular del Coliseo, donde priman la calidad y la excelencia de las diferentes producciones en las que la danza, la música, el teatro y la programación familiar, con una media de 60 espectáculos anuales.

El Real Coliseo de Carlos III se especializará en el mediano y pequeño formato, con una media de 100 espectáculos anuales, dando especial importancia a la música de cámara -el repertorio barroco al que se encuentra íntimamente ligado-, al teatro de texto y la danza de pequeño formato. De este modo, se complementará con el Teatro Auditorio de San Lorenzo de Escorial cuyo equipamiento escénico de primera categoría y grandes dimensiones, le convierte en un espacio idóneo para óperas, zarzuelas, conciertos sinfónicos, grandes producciones teatrales y de danza.

Dentro de la oferta de actividades escénicas en la región, el Real Coliseo Carlos III acogerá espectáculos de los distintos festivales de la
Comunidad de Madrid como el Festival de Otoño en Primavera, el de Arte Sacro, Suma Flamenca, Teatralia y Madrid en Danza. Los más pequeños también podrán disfrutar junto a sus familias de propuestas atractivas para ellos como el Ciclo Doble de Danza, Febrero Lírico y la programación matinal.

La inauguración oficial se desarrollará el viernes 10 y la programación comenzará al día siguiente, con un recorrido por la música española
desde el momento en que se inauguró el teatro hasta hoy, a través de dos conciertos, Delicadas piezas para una celebración y Música española escénica y fílmica del XIX y XX español.

El sábado, 11 de diciembre, reanudará la actividad del escenario el recital Delicadas piezas para una celebración. El programa está
compuesto por música española de los siglos XVIII y XIX, dirigido por José Antonio Montaño e interpretado por la soprano María Espada, el
contratenor Carlos Mena y La Tropa Barroca de Madrid.

La segunda parte de este recorrido musical se desarrollará el domingo 12, bajo el título Música escénica y fílmica del XX y XXI español,
dirigido por José de Eusebio. La mezzosoprano Marina Rodríguez Cussí protagoniza este recital, en el que estará acompañada por el Grupo Instrumental Modus Novas.

La semana siguiente, el sábado 18, regresa el teatro a este escenario. Kamikaze Producciones son los responsables de La función
por hacer, de Miguel del Arco y Aitor Tejada. Esta producción, que es una adaptación libre de la obra Seis personajes en busca de autor, de
Pirandello. Está considerado como uno de los espectáculos revelación de 2010 y convirtió a Miguel del Arco en finalista del Premio Valle Inclán de este año.

Y cerrará esta programación inaugural, el 19 de diciembre, el recital In Dulce Jubilo. Corales de Navidad de Johann Sebastián Bach, dirigido por Vittorio Ghielmi, al frente de Il Suonar Parlante, y Gustavo Sánchez, director de la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

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