Jueves 02 de octubre de 2014
Operarios del Ayuntamiento de Torrelodones procedieron este sábado a la retirada de los obstáculos que impedían el libre tránsito de personas por el Camino del Pardillo. El pasado 27 de octubre, el alcalde de Torrelodones, Carlos Galbeño, envió un escrito a todos los propietarios de terrenos colindantes con el Camino para advertirles de la necesidad de que el Camino quedara libre, puesto que en caso contrario sería el Ayuntamiento el que ejecutaría subsidiariamente las acciones necesarias para dejar expedito el tránsito por esta vía.
Personados en el comienzo del Camino el alcalde, junto a varios miembros de la Corporación, agentes de la Policía Local, en presencia de efectivos de la Guardia Civil, levantaron acta de la situación en que se encontraba el trazado viario, con diversos elementos que impedían el paso como vallas y cadenas, por lo que se procedió a su inmediata retirada.
Ahora, quienes obstaculicen el libre tránsito de personas por esta vía de dominio público podrían incurrir en los supuestos previstos en la Ley 9/2001 del Suelo de la Comunidad, que contempla sanciones de hasta 30.000 euros.
Hace cinco años, el Gobierno Municipal se propuso el objetivo de recuperar el dominio público del Camino del Pardillo para lo que se comenzaron a mantener diversas conversaciones y actuaciones. Ese proceso alcanzó uno de sus puntos cruciales en septiembre de 2009, cuando el Ayuntamiento, por acuerdo plenario, inició un expediente de dominio para recuperar esta vía histórica como patrimonio público por su interés histórico-cultural y medioambiental. La propuesta, realizada por la Alcaldía, planteaba que el carácter demanial del Camino se encuentra probado en distintos documentos históricos desde, al menos el siglo XVIII.
Meses más tarde, el 28 de mayo de 2010, el Pleno del Ayuntamiento tomó dos importantes acuerdos en relación a esta cuestión. Mediante el primero, rechazó las alegaciones presentadas por los propietarios de terrenos colindantes al Camino del Pardillo. El segundo de los acuerdos fue “proceder a adoptar las medidas necesarias para dejar expedito el tránsito por el Camino, de tal forma que se pueda circular peatonalmente por el tramo del Camino cruzando por encima del ferrocarril hasta llegar al límite del término municipal”.
Conocido también como “Camino de las Viñas”, el Camino del Pardillo unió durante siglos Torrelodones con Villanueva del Pardillo a través del Molino de la Hoz. La primera constancia de su existencia se remonta al siglo XII, con motivo del paso por el puente del Retamar sobre el río Guadarrama, paso vinculado a la aldea de Santa Maria del Retamar, fundada por madrileños en la primera mitad del siglo XII y habitada por lo menos hasta finales del siglo XIV.
En el siglo XVI adquirió un importante auge al iniciarse las obras de El Escorial que hicieron de Torrelodones parada y fonda casi obligada para todos los que tenían que ver con la construcción del Monasterio, incluida la Corte y el propio Rey Felipe II
Torrelodones se convirtió así en un importante nudo de comunicaciones como paso obligado del Camino de Castilla -hacia Guadarrama y el Puerto de Tablada-, el de Segovia, que remontaba la sierra a través del puerto y el del Monasterio del Escorial. Durante este periodo el camino sirvió para el transporte de mercancías -harina y vino principalmente- desde Villanueva del Pardillo para los mesones y posadas de Torrelodones.
Pero la construcción, primero, en tiempos de Carlos III, de los puertos de Galapagar y del Puerto del León, y, posteriormente, de un nuevo camino hasta Segovia por Las Rozas, Galapagar y Guadarrama, supusieron la decadencia progresiva del Camino del Pardillo aun a pesar de que en 1866 el Ayuntamiento de Torrelodones invirtió 100 escudos para su reparación en un intento de revitalizarlo.
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