Jueves 02 de octubre de 2014
Quiero creer a Contador cuando defiende su inocencia en el presunto caso de dopaje que afronta, pero entiendo a los que ya dudan de todo. De hecho, para el común de los mortales, que no tiene más información que la que aparece en los medios de comunicación, el defender o no al ciclista de Pinto creo que se ha convertido más que nada en una cuestión de fe. Es difícil defender una postura con argumentos sólidos cuando en un mismo día dos dirigentes de la Agencia Mundial Antidopaje lanzan mensajes en sentido opuesto sobre si se debe considerar doping el caso del madrileño.
Lo peor de todo es que me temo que pase lo que pase al final, Alberto va a salir tocado de este asunto. Si le sancionan, es evidente que su imagen quedará dañada a pesar de la injusticia que significaría para muchos. Y si no toman ninguna decisión contra él, seguro que habrá gente que piense que se ha librado por algún resquicio legal y por ser quien es. De hecho, hay que recordar que ya se ha sancionado a deportistas que también alegaron como defensa para justificar la presencia de Clembuterol en su organismo el haber ingerido carne contaminada.
Es comprensible que a Contador se le pase por la cabeza la idea de abandonar el deporte al verse en esta situación si como asegura, no ha cometido ninguna irregularidad. Pero creo que eso sería lo peor que podría hacer para despejar las dudas de la gente. El aún es joven y tiempo tendría por delante para demostrar que puede volver a ganar simplemente con sus grandes cualidades. En su vida ya ha tenido que superar grandes adversidades y esta sólo sería, aunque ciertamente desagradable, una más.
Noticias relacionadas