Jueves 02 de octubre de 2014
Blanco y Rubalcaba creen que se trata de un “ajuste de cuentas” de la vieja guardia del PSOE
La victoria de Tomás Gómez Franco en las primarias para ser el candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en mayo de 2011 ha resultado un fracaso para los verdaderos urdidores de la candidatura de Trinidad Jiménez: el vicesecretario general del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, y el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que fueron los que convencieron a Zapatero de que el secretario general del PSM no reunía las condiciones de popularidad necesarias para enfrentarse a Esperanza Aguirre.
Tomás Gómez ha abierto la veda y decirle “no” a Zapatero se puede ir generalizando. La vía de agua en el barco socialista podría convertirse en un agujero de proporciones considerables y la orden ha sido cerrar filas y evitar que la derrota se achaque directamente al presidente del Gobierno, cosa que parece imposible porque fue él mismo el que le pidió al secretario general del PSM que no se presentara y el que anunció la candidatura de la ministra de Sanidad.
Para Blanco y Rubalcaba, el Partido Socialista Madrileño se ha “suicidado” políticamente de cara a las próximas elecciones y, lo que es peor para ellos, el PSM ha vuelto a caer en manos de la vieja guardia ayudados por las “familias” que se han venido repartiendo puestos y sinecuras durante los últimos veinte años en Madrid, los tradicionales “recoge votos” que pastorean a los militantes a cambio de promesas de todo tipo.
El ex alcalde madrileño, Juan Barranco, el jefe de los guerristas Juan Acosta y el pope Gregorio Peces Barba, ex presidente del Congreso y ex rector de la Universidad Carlos III, son las tres patas sobre las que se ha asentado la victoria de Gómez Franco. La cuarta ha sido el apoyo expreso del llamado grupo del Gal: los ex ministros Barrionuevo y José Luis Corcuera y el ex secretario de Estado, Rafael Vera, que han aprovechado la ocasión para “ajustar cuentas” con los zapateristas, lo mismo que el ex presidente madrileño, Joaquín Leguina, al que ZP había privado de su escaño en el Congreso en las últimas elecciones.
Importante ha sido también el reparto de cargos que Tomás Gómez efectuó en Caja Madrid después de que el PP y el PSOE pactaran colocar al frente de al entidad financiera a Rodrigo Rato. La lista de beneficiados supera los 50 que se corresponden con las grandes “familias” socialistas madrileñas. Gómez dio la vicepresidencia de la Caja al ex rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Virgilio Zapatero, y el puesto en el Consejo de Administración de Iberia al presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro.
El clientelismo organizado por el secretario general del PSM ha sido, en opinión de Ferraz, la sede central del PSOE, una de las causas de la derrota de Trinidad Jiménez, que había apostado por el apoyo del aparato del partido –que se fue diluyendo a medida que pasaban los días- y en las campañas mediáticas de El País y la Ser, también más débiles de lo que se esperaba.
Los alcaldes socialistas de las grandes ciudades madrileñas, Getafe, Leganés, Fuenlabrada habían apostado por Trinidad Jiménez, con la excepción de Alcorcón, donde Enrique Cascallana, se descolgó con un fuerte apoyo a Gómez un tanto disgustado por el ninguneo que las dirección del PSOE le hace en el Senado donde casi no le dejan ni intervenir. Habrá que ver ahora qué ocurre con esos alcaldes enfrentados a Tomás Gómez: el getafense Pedro Castro, que es presidente de la Federación de Municipios de España, el legacense Rafael Gómez Montoya, que ha sido el que más votos ha arrastrado hacia Trinidad Jiménez, y el fuenlabreño Manuel Robles, aunque los tres son ya candidatos oficiales para mayo de 2011.
Tras el éxito de las primarias todo el mundo cree que el candidato socialista a la Comunidad ha aumentado mucho sus posibilidades de vencer a Esperanza Aguirre, cosa que hace dos meses parecía imposible. La lideresa del PP está muy atada por sus problemas con Gallardón y Rajoy y además la crisis económica ha rebajado mucho su política de obras por lo que el próximo año tendrá poco que inaugurar. Si perdiera la mayoría absoluta, curiosamente, en Madrid se podría abrir el melón de un Gobierno Tripartito formado por socialistas, la UPyD de Rosa Díez e Izquierda Unida. Algo que todavía se ve como muy raro y contra natural, pero el tiempo lo dirá.
Se levanta la veda de la sucesión de ZP
El resultado de las primarias socialistas en Madrid apunta a una ampliación de las posibilidades de candidatos a suceder a Zapatero en el caso de que la crisis económica se lo lleve por delante antes de las elecciones generales de marzo de 2010, o incluso para encabezar la lista para esos comicios si consigue llegar hasta entonces. El núcleo duro zapatista tiene preparada la opción de Rubalcaba para el primer caso y la de José Blanco para el segundo.
Ahora las perspectivas se abren mucho más: aumenta varios grados la figura del lehendakari vasco, Patxi López, precisamente uno de los que más apoyó a Tomás Gómez, para las elecciones de 2012, y se vuelve a retomar el nombre de Javier Solana para dirigir un gobierno de campaña durante el último año de la legislatura. Si Tomás Gómez consiguiera en mayo de 2011 convertirse en presidente de la Comunidad de Madrid también él entraría en la lista de posibles sucesores.
Un momento delicado será el 28 de noviembre cuando se conozcan los resultados de las elecciones catalanas. Una débacle de Montilla se apuntaría también al “debe” de Zapatero y volvería a disparar las quinielas sobre unas elecciones anticipadas en el Estado.
Todo el mundo descarta, en cambio, que entre los posibles sucesores de Zapatero estén hoy la ministra de Defensa, Carme Chacón o la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, cuyos nombres sonaron mucho a principio de la actual legislatura.