OLGA HERAS

El “juego sucio” del duelo Trini-Tomás

Jueves 02 de octubre de 2014

24/09/2010.- Las primarias socialistas a la Comunidad de Madrid, en las que Trinidad Jiménez y Tomás Gómez se juegan no sólo su futuro político sino también el de su partido, continúan siendo un gran circo de tres pistas. En una, la más lógica y natural, los candidatos trabajan contrarreloj la calle y la militancia para convencer de sus posibilidades de sacar del carril electoral a Esperanza Aguirre.



Un puerta a puerta ensombrecido por graves acusaciones de juego sucio, entre ellos el de un sms anónimo remachando en la idea de que Tomás es el candidato del PP. Un episodio oscuro más del que las huestes de Gómez no han dudado en acusar al entorno de la ministra, prueba incuestionable de la lucha sin cuartel que mantienen Jiménez y Gómez por ganarse a una militancia atrapada entre el fuego cruzado de uno y otro candidato. Ambos candidatos están por el momento en empate técnico, respaldados por 6.000 avales cada uno. Se siguen así los pasos, aumentando un nerviosismo que ha llevado al secretario general del PSM a pedir, incluso, amparo a Ferraz por el uso “irregular” que hace del censo “Trini”, cuyos fieles se han lamentado, una vez más, del férreo control que hace su oponente del mismo. Demasiada munición de grueso calibre la que se está empleando en esta guerra para pensar, como los líderes del PSOE se empeñan en hacer creer, que tras el tres de octubre no habrá víctimas.

En otro escenario, retrato exacto de los efectos colaterales que está provocando esta guerra intestina, los dirigentes y pesos pesados del PSM libran su particular batalla para que la confrontación de su secretario general con el presidente del Gobierno no desestabilice sus agrupaciones , generando una convulsión interna de efectos difíciles de calibrar.

La pista central de este circo es más complejo. Sus protagonistas y actores son los popes, los de antes y los de ahora, de un Partido Socialista, que como en los últimos tiempos de la era de Felipe González, se ve de nuevo abocado a reinventarse.

Los históricos prebostes del PSOE han hecho piña con Tomás Gómez, al que poco menos que han convertido en ariete para descabalgar a Zapatero. En tan excelso club se han conjurado desde un ex ministro de Interior como José Luís Corcuera (muy activo a la hora de recabar apoyos), hasta el ex presidente del Senado, Federico de Carvajal, un tótem del socialismo como Gregorio Peces Barba, de la mano con otro ex rector, el de la UAH, Virgilio Zapatero, y dos todoterrenos como Juan Barranco y Matilde Fernández, amen del apoyo no rubricado pero intuido del mismísimo Alfonso Guerra, que para algo el ex alcalde de Parla militó en las filas del guerrismo madrileño.

Reforzando el acorazado tomasista también algún que otro insigne miembro del aparato de ZP venido a menos, véase el ex secretario de Política Municipal del PSOE, Alvaro Cuesta (dicen que frustrado por no haber visto prosperar su candidatura por Asturias), o ex ministros de Zapatero, como Juan Fernando López Aguilar o Jesús Caldera, al que hay que sumar el sorprendente respaldo de la Delegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce y el del ex presidente madrileño, Joaquín Leguina.

Al otro lado de la pista, los defensores de Jiménez, por no decir que los verdaderos muñidores de su candidatura, los poderosos prebostes del partido y del Gobierno, José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba, que a decir de muchos dirigentes del PSOE preparan milimétricamente el post zapaterismo, que pasa por un reparto de papeles entre los dos ministros; el de Fomento volvería a tener el poder absoluto del partido, hoy obligado a compartir con Leire Pajín (defensora de Gómez, aunque ahora se cuide muy mucho de apoyarle públicamente), mientras que el titular de Interior se pondría al frente del Ejecutivo. Rumor este último que no termina de tener credibilidad dentro del propio Partido Socialista, dado el perfil que siempre ha gustado cosechar el propio Rubalcaba, más cómodo en un segundo, pero influyente, plano de la escena política.




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