OPINION

Enemigos íntimos

Jueves 02 de octubre de 2014

13/09/2010.- Es para tentarse la ropa, pero cuando el ministro del interior de tu país te dice que te atengas a las consecuencias, lo razonable es cagarse por la patas abajo, sobre todo si el susodicho se llama Rubalcaba.



De siempre, en política, a quien hay que temer no es al rival de otro partido sino al compañero de tu misma formación. Las puñaladas traperas proceden de los del mismo bando mientras que los insultos te los dirigen los de la bancada de enfrente.

Los años hacen que la vida te haya dado la oportunidad de ser testigo de este tipo de jugadas sucias y , a fé que es para echarse a temblar.

Por eso los que sobreviven son los que chapotean en el ámbito de la mediocridad intelectual, el servilismo, la falta de criterio propio y la amputación de la independencia.

Frente a ellos están los sicarios del aparato que no dudan en matar civil y políticamente al que se atreve a poner en riesgo las consignas oficiales.

Por eso los partidos políticos se tapan sus vergüenzas, entre otras razones porque comparten los mismos vicios.

El caso de la amenaza de Pérez Rubalcaba contra Tomás Gómez diciendo que “se atenga a las consecuencias”, refleja un alto nivel de desvergüenza democrática por parte del ministro y un mismo nivel de valentía torera y de dignidad política y personal por parte de Tomás Gómez.

A quien Rubalcaba quiere acojonar no es a Gómez sino a quienes aún le apoyan en su pretensión de ser candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid.

Personajillos como Pedro Castro, alcalde de Getafe, entendieron este mensaje antes de que saliera de la boca del amenazador y ser apresuraron a abandonar a quien hasta minutos antes habían apoyado, pero por si algunos no se han enterado ya lo saben ¡ Que se atengan a las consecuencias!



otras opiniones
>>