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Los toros se mueren solos

Jueves 02 de octubre de 2014
La decisión del Parlament catalán de prohibir a partir de 2012 los toros es un canto a la luna porque en realidad la fiesta de los toros lleva mucho tiempo muriéndose y sólo se mantiene por el empeño de un grupo, cada vez más reducido, de aficionados que compran cada año los abonos. Los toros, como espectáculo ha sido superado hace mucho tiempo por el fútbol e incluso por el baloncesto o por los festivales musicales. No hacía falta matar la fiesta, si hubieran esperado unos pocos años más seguramente las Plazas de toros se habrían convertido ellas solas en recintos multiuso, como ya ocurre con la mayoría de ellas, que alojan almacenes municipales, como en el Puerto de Santa María (Cádiz), o bares nocturnos como en la Cubierta de Leganés (Madrid).

En Canarias no hay toros y a nadie se le ocurre pensar que por ello no son españoles. En otras muchas Comunidades los festejos taurinos se han ido reduciendo mucho y sólo se dan en las fiestas mayores. Otra cosa son las vaquillas o los bous en muchos pueblos castellanos y sobre todo en los mediterráneos, que también son poco entendibles en la época actual, pero que se resisten a pasar página.

En Portugal hace mucho que no se mata a un toro y en Las Vegas han empezado a dar corridas donde se han eliminado además de la espada final, las banderillas y hasta los picadores. Pero la fiesta sigue para los que quieran.