21/07/2010.- Ha sido una victoria que en gran parte no esperaba y por eso la ha recibido con mayor satisfacción y en medio de los aplausos del Comité directivo del PP madrileño, con su presidenta Esperanza Aguirre a la cabeza. aunque Francisco Granados siempre negó que hubiera mandado seguir al vicealcalde Manolo Cobo y al ex vicepresidente segundo de la Comunidad, Alfredo Prada, en las semanas anteriores al congreso de Valencia, donde ambos se posicionaron claramente a favor de Rajoy y contra Aguirre la realidad es que sus enemigos eran muchos y variados, con fuertes lazos y apoyos tanto en el propio PP nacional -Rajoy nunca salió en dedensa de Granados- como en los medios de comunicación del grupo Prisa, que hicieron de correas de transmisión de las denuncias.
La jueza, Carmen Valcarce ha dicho que no se puede demostrar que hubiera esos seguimientos, y que si los hubo no se pueden calificar de ilegales y que tampoco hay pruebas de que se usasen fondos publicos.
Francisco Granados ha demostrado ser un hombre frío y buen encajador. Otro en su lugar hubiera tirado la toalla o hubiera intentado quitarse el muerto de encima, porque en realidad los tiros iban contra la presidenta, pero en esta batalla ha aguantado el tipo ejerciendo como muro de contención para la lideresa; papel en el que camina de la mano con el vicepresidente Ignacio González, que también ha tenido que aguantar carros y carretas durante los dos últimos años, incluyendo la negativa de Rajoy a dejarle aspirar a la Presidencia de Caja Madrid.
Desde los tiempos en que destacó como alcalde de Valdemoro -en unas posiciones centristas que le causaron no pocos problemas con algunos otros alcaldes de su partido situados más a la derecha- Granados se ha forjado una figura de político duro y correoso en el fondo que no olvida, casi nunca, las buenas maneras, aunque inevitablemente se haya vuelto mucho más receloso por los continuos ataques que ha venido recibiendo -empezando por la misteriosa quema del coche de su mujer- sin que haya podido detectar con claridad de donde le vienen los tiros.
Por lo pronto ha pedidoa Cobo que le pida disculpas y a Prada y a Carmen Rodríguez Flores, ambos diputados madrileños, que dimitan si les queda dignidad.