OPINION

Balance

Jueves 02 de octubre de 2014

28/06/2010.- Es tiempo de hacer balance…porque todo el mundo dice que lo es. Debo de ser un raro, porque a mi eso me parece un ejercicio bastante estéril; mayormente, porque no se bien qué añade o qué quita a la época que nos ha tocado vivir que la Presidencia de turno española ha sido un éxito o un fracaso, si obtuvo un suspenso o un aprobado. Cierto: Zapatero arrancó con fuerza sobre todo en su propuesta social (educación, igualdad, investigación…) para la Unión.



Y ya sabemos cómo ha acabado esta historia: nada de nada sino todo lo contrario, ni aquí ni allí ni en ninguna parte. Y no digo yo que no podía haber hecho algo más para que el liderazgo formal que le correspondía (puestos a escoger un triste, no me negarán que mejor Zapatero que Vam Rompuy ) no se fuera diluyendo como un azucarillo a medida que avanzaba el trimeste.

Todo depende de con qué se compare. Veamos el papelón de Europa en la última reunión del G20, o el de Obama (o el del FMI: lo que hay que ver): Van Rompuy y Duarao Barroso ponen sobre la mesa los acuerdos del último Consejo y Obama suelta en las narices de todos el cartapacio de su novísima reforma financiera. Ahí queda eso. Y, en efecto, ahí queda…archivado. Lo que pretendían Europa y EEUU era universalizar una tasa a los bancos y otra a las transacciones financieras para constituir un fondo en previsión de futuras crisis. Pero ya no mandan los que mandaban; en el mundo ya no hay un liderazgo claro y el único foro que podía tomar decisiones para la buena gobernanza mundial, el G20, pare un ratón…o ni eso: proclama a los cuatro vientos que cada cual haga de su capa un sayo. Felicidades a los lobbies que se han trabajado a modo a algunos gobiernos de países emergentes, esos que aseguran que como sus bancos nacionales no fueron rescatados, no tienen porque pagar los platos rotos. ¿Y la globalización? Ah, a mi que me registren.

Sí, Zapatero anduvo por allí, dando unas patéticas explicaciones sobre la reforma laboral y la de las pensiones. Si te dan diez minutos en un club al que te invitan por pesado, pues algo hay que decir. Pero ese es otro rollo.

Si queremos un balance, hagamos uno: Bill Clinton declaró a la revista Wired hace ya una década: “Cuanto más complejas se vuelven las sociedades, y más complejas son las redes de interdependencia dentro y fuera de los límites de las comunidades y las naciones, un mayor número de gente estará interesada en encontrar soluciones de suma no nula. Esto es, soluciones ganancia-ganancia en lugar de soluciones ganancia-pérdida... Porque descubrimos que cuanto más crece nuestra interdependencia, generalmente prosperamos cuando los demás también prosperan”
Solo que “lo demás” que deberíamos ser la mayoría, no lo somos como ha quedado demostrado en esta crisis. “Los demás” no son precisamente las naciones, los estados, la gente. Y ese juego que maneja un avispado contable metido a grupier, se parece cada vez más a otro mucho más sencillo en el que alguien tira una moneda al aire y nos dice en nuestra cara: si sale cara, gano yo y si sale cruz pierdes tu, hasta la camisa.





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