OPINION

Ángela Merkel, la vigilante del euro

Jueves 02 de octubre de 2014

15/06/2010.- La han llamado “Frau Alemania”;también “Mamá Alemania”. Y después del tijeretazo de comienzos de junio, “Hammer” (martillo). En realidad, el calificativo que más le cuadra a la cancillera alemana es el de “La vigilante del euro”, o con mayor precisión “La guardiana de la estabilidad”. Esa es, en efecto, la obsesión de Angela Merkel .Por lo demás, es una obsesión de todos los gobernantes alemanes desde la Segunda Guerra Mundial. Todos los cancilleres (no sólo los democristianos sino de manera similar los socialdemócratas) tienen obsesivamente presente que lo que propició la gran tragedia alemana del siglo XX (la llegada al poder del nazismo) fueron los desajustes financieros y presupuestarios de la República de Weimar.



Alemania va a tener un déficit presupuestario a finales de este año del orden del 5% (una bagatela comparado con el español) y a pesar de ello la cancillera Merkel ha anunciado unos recortes por el monto de 80.000 euros. Ninguna partida (salvo Educación e Investigación) se ha salvado del “martillazo” de Merkel: políticas sociales, gastos militares, reducción de diez mil funcionarios…
Alemania va a dejar de vivir por encima de sus posibilidades, en palabras del socio liberal en el gobierno alemán Guido Westerwele. A pesar de estos recortes. Merkel no va a subir los impuestos salvo la creación de una tasa ecológica por el tráfico aéreo. La izquierda ha anunciado protestas masivas pero la postura de Merkel es inamovible:”Tenemos que asegurar el futuro de nuestro país. No nos podemos permitir ya todo aquello que deseamos si queremos asegurar el futuro.”
Estos recortes de la pimera ministro alemana Angela Merkel tienen otro objetivo, además de estabilizar la economía germana: indicar al resto de los socios europeos, especialmente a lo derrochadores gobiernos del Sur de Europa, el camino a seguir en estos tiempos de crisis. Merkel se constituye en el gran referente del lema acuñado en Maastricht, de limitar el déficit presupuestario en el 3%. Sintomáticamente, días después del anuncio de Merkel, el francés Nicolás Sarkozy hacía público un plan de recortes por el monto de 45.000 millones de euros.

Precisamente Sarkozy ha sido el más reticente con estos planes restrictivos de Merkel. En declaraciones al diario “Le Figaro”, el presidente francés señalaba a comienzos de junio que llevar al ortodoxia presupuestaria a sus extremos podía llevar a Europa a la recesión. Sin embargo, al final Sarkozy se ha plegado a las directrices de Merkel y el pasado 14 de junio llevaba a cabo el suspendido encuentro con la cancillera alemana para preparar el próximo Consejo Europeo y la reunión, a finales de junio, del G-20.

No hay escapatoria. Alemania, y su cancillera, tienen la sartén europea por el mango. Por supuesto, son ejemplares ante una Europa manirrota. Pero también es cierto que Alemania le ha sacado mucho provecho a la ayuda no tan generosa que ha prestado en el pasado al resto de la Europa menos próspera. Por poner un ejemplo: buena parte del dinero alemán recibido por España a través de los fondos para el desarrollo acababa en las arcas germanas gracias a las compras españolas (sin ir más lejos, los trenes Ave)



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