Madrid acogió el domingo 25 de octubre la XXXIII Fiesta de la Trashumancia, que llevó al centro de la capital a 1.250 ovejas y 160 cabras. La cita, celebrada en la ciudad desde 1994, reunió a pastores, ganaderos y ciudadanos en torno a una práctica ancestral vinculada a la conservación del patrimonio natural y cultural.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, recibió al rebaño y a los pastores en la plaza de la Villa. En el acto, los Hombres Buenos de la Mesta le entregaron los 50 maravedís por cada millar de ovejas y cabras, un pago simbólico que recuerda la contribución que los mayorales abonaban a los procuradores del Concejo de la Villa de Madrid por el paso del ganado, según la Concordia de 1418.
La presencia del rebaño convirtió la plaza en uno de los principales puntos de encuentro de la jornada y acercó a madrileños y visitantes una tradición vinculada a la memoria colectiva de la ciudad. También acompañaron al ganado el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, y miembros de la Fundación Trashumancia y Naturaleza, que guiaron a los animales.
El recorrido de la Fiesta de la Trashumancia por el centro histórico
El rebaño estaba formado por ovejas de las razas castellana, rubia de El Molar y entrefina, además de cabras guisanderas y de Guadarrama. En esta edición, el itinerario fue distinto al de convocatorias anteriores: los animales partieron de la Casa de Campo y atravesaron varios espacios del centro histórico, entre ellos la plaza Mayor y la calle Bailén, hasta llegar a la plaza de la Villa.
El paso del ganado por calles habitualmente transitadas por vehículos y peatones recuperó de forma puntual la conexión histórica entre Madrid y las rutas ganaderas de la península. Los desplazamientos estacionales de los rebaños se remontan a siglos atrás y tuvieron importancia económica y social; su organización estuvo ligada a normas y acuerdos sobre el tránsito del ganado y el aprovechamiento de los pastos.
La Concordia de 1418 es uno de los antecedentes de la relación entre los pastores y las autoridades municipales que recuerda la ceremonia. La entrega simbólica de los maravedís mantiene viva esa memoria. Desde que se recuperó en Madrid en 1994, la fiesta forma parte del calendario tradicional de la capital y reivindica la labor de pastores y ganaderos, así como la preservación de las vías pecuarias y los conocimientos sobre el manejo del ganado.
El papel del pastoreo en el cuidado del medio natural
La celebración también pone de relieve la contribución de la ganadería a la conservación ambiental. El tránsito de los rebaños ayuda a mantener los pastizales, favorece la dispersión de semillas y contribuye a preservar distintos hábitats. Además, el pastoreo permite controlar la vegetación y reducir la acumulación de materia combustible, lo que puede contribuir a prevenir incendios forestales y a una gestión más sostenible del territorio.
La trashumancia también está vinculada a la continuidad de la actividad ganadera en las zonas rurales y a la transmisión de conocimientos y costumbres relacionados con el pastoreo. El traslado estacional de los animales, el cuidado de los rebaños y el aprovechamiento de los pastos son prácticas tradicionales que pasan de generación en generación y forman parte del patrimonio cultural y natural de España.
La noticia en cifras
| Cifra | Dato de la noticia |
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| 25/10/2026 | Fecha de la nota de prensa sobre la celebración. |
| XXXIII edición | Edición de la Fiesta de la Trashumancia celebrada en Madrid. |
| 1.250 ovejas | Número de ovejas que formaron parte del rebaño. |
| 160 cabras | Número de cabras que formaron parte del rebaño. |
| 50 maravedís por cada millar de ovejas y cabras | Pago simbólico recogido durante el acto en la plaza de la Villa, que recuerda la contribución histórica por el paso del ganado. |
| 1418 | Año de la Concordia citada en la noticia en relación con el paso del ganado. |
| 1994 | Año desde el que se recuperó la Fiesta de la Trashumancia en Madrid. |