Esa es la gran razón de su abandono de la lucha política electoral en España con su “creación”, Sumar, desaparecida y en extinción. Por el mismo motivo, se ha centrado en plantear dentro del Gobierno de Sánchez unas reivindicaciones laborales de muy difícil cumplimiento, pero que sirven para la oferta electoral del 29 de noviembre.
Sin la victoria en la OIT, tendrá que esperar a los resultados de las elecciones generales para descubrir un “hueco” en el duro panorama que se presenta. Podría estar en alguna lista autonómica, de la misma forma que lo ha hecho la ministra de Sanidad, o pasarse al ámbito privado. Con Pedro Sánchez y la izquierda repitiendo mayoría absoluta y sillones en el Consejo de Ministros, sus posibilidades de conseguir un puesto institucional o representativo aumentarían. Con Feijóo y Abascal en un nuevo Gobierno, ese futuro tendería a cero.
Los sueños de convertirse en la primera mujer en ser presidenta del Gobierno en España desaparecieron con la misma rapidez con la que se hundía Sumar. Se sumará al grupo de víctimas de las guerras partidistas que acomete la clase política española y, en especial, la izquierda.