El artículo 102 es claro y preciso en sus tres puntos: 1. La responsabilidad criminal del presidente y de los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. 2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, solo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo. 3. La prerrogativa real de gracia no será aplicable a ninguno de los supuestos del presente artículo.
Sería el paso final. Antes, todas las actuaciones que se han iniciado en el juzgado 3 de la Audiencia Nacional tendrán que delimitar las responsabilidades que puedan tener los distintos niveles de la Administración y sus distintos órganos, desde la Delegación del Gobierno en Ceuta al CNI, los ministerios de Defensa e Interior y los servicios de información de la Guardia Civil.
La instrucción sumarial va a ser larga y entrará de lleno en las campañas electorales de la primavera y el verano de 2027, como uno de los grandes temas de debate y de disputa entre la izquierda global y la derecha de este país.
Antes de su traslado al Tribunal Supremo, si las posibles responsabilidades por la invasión desde Marruecos y la muerte de más de ochenta personas alcanzan al presidente del Gobierno y a algunos de sus ministros, será el juzgado de la Audiencia Nacional el que avance en la investigación. Y en la Sala Segunda del Supremo no parece que el actual Gobierno cuente con muchas simpatías jurídicas.
En la necesidad de una mayoría absoluta en el Congreso para la aplicación del artículo 102, hoy esa mayoría es la que mantiene a Pedro Sánchez en el poder, pero tras las elecciones generales de 2027 esa mayoría absoluta puede cambiar de color y permitir que sean Núñez Feijóo y Santiago Abascal quienes puedan decidir el futuro de los que hoy ocupan el poder. La gran batalla en las urnas ya tiene la munición perfecta, apoyada por la mayoría parlamentaria del Parlamento Europeo, que es del PP y sus socios, junto a las propias declaraciones de Ursula von der Leyen, todas centradas en la nueva situación de los 27 países de la UE con la inmigración.
Es difícil, incluso muy difícil, que Pedro Sánchez y el PSOE puedan mantener la mayoría absoluta parlamentaria ante la caída en votos y representación de la izquierda que se aglutinó en Sumar. A Feijóo le faltaron apenas cuatro escaños, con Abascal y sus 33 escaños. Hoy, todas las encuestas, incluido el CIS, le dan a Vox el doble, con el PP en los mismos resultados que obtuvo en 2023. A la derecha le “sobrarían” entre 20 y 30 escaños para tener la mayoría absoluta que permitiría cumplir con la amenaza del presidente de los populares hacia Sánchez al decirle en el hemiciclo del Congreso que terminaría en la cárcel, mientras Abascal le acusaba de traición.