Una reciente investigación del Instituto de Estudios Fiscales, en colaboración con la UNED y liderada por la profesora de Economía Aplicada Cristina Castellanos Serrano, revela que el diseño de los permisos parentales tiene un impacto más significativo que el cambio cultural en la distribución de responsabilidades sobre el cuidado infantil. Este estudio posiciona a España como el único país europeo que se aproxima a una distribución equitativa en el uso de permisos por nacimiento, con los padres asumiendo el 42% del total de semanas disfrutadas por ambos progenitores.
Claves de la noticia
1. Diseño legal prioritario
El estudio concluye que la igualdad en los cuidados depende principalmente del diseño de las políticas públicas relacionadas con los permisos parentales.
2. España como modelo
A diferencia del resto de Europa, donde el uso masculino de permisos apenas ha aumentado, España ha logrado un avance notable hacia la corresponsabilidad.
3. Desafíos persistentes
A pesar de los avances, muchos padres aún comparten el permiso al mismo tiempo que las madres, lo que limita una verdadera corresponsabilidad en el cuidado.
Evolución lenta en Europa
El análisis presentado en el trabajo titulado ¿Por qué el uso de los permisos parentales sigue siendo tan desigual?, realizado por Adela Recio Alcaide, María Pazos Morán y Cristina Castellanos, examina cuatro décadas de evolución en 31 países europeos desde 1983 hasta 2023. Se evidencia que la igualdad en el reparto de cuidados no es un fenómeno espontáneo; está íntimamente ligado a cómo se estructuran las políticas públicas.
España destaca como excepción dentro del contexto europeo:
- En las últimas cuatro décadas, el uso masculino de permisos ha crecido apenas del 0% al 9%, mientras que las mujeres siguen asumiendo un abrumador 91%.
- El modelo español ofrece permisos equivalentes, intransferibles y completamente remunerados, lo cual ha permitido alcanzar una mayor corresponsabilidad.
Influencia normativa sobre el comportamiento parental
Las conclusiones del estudio indican que las decisiones sobre quién cuida a los hijos están fuertemente influenciadas por la estructura legal existente. Según Cristina Castellanos, optar por utilizar el permiso parental es un indicativo claro del deseo de asumir un rol activo en el cuidado diario del bebé. Sin embargo, esta opción se ve limitada cuando la legislación no proporciona suficiente protección.
Cristina Castellanos afirma: "Si usar el permiso conlleva consecuencias negativas para la carrera laboral o profesional, su utilización será menor entre los hombres."
Mecanismos perpetuadores de desigualdad:
- Diferencias significativas en la duración del permiso materno frente al paterno.
- Baja remuneración durante los permisos.
- Dificultades para organizarse con las empresas y la posibilidad de posponer semanas varios años después del nacimiento.
A partir del análisis comparativo, se concluye que para lograr un sistema verdaderamente igualitario es necesario establecer permisos iguales, intransferibles y totalmente remunerados para ambos progenitores. Además, debe existir flexibilidad para disfrutar estos permisos durante el primer año sin necesidad de autorización empresarial y contar con suficientes plazas educativas para niños menores de tres años.
Causas fundamentales para un reparto equitativo del cuidado
Cristina Castellanos subraya cuatro razones clave por las cuales ambos progenitores deben participar activamente en diferentes momentos:
- Desarrollo del rol paternal: El padre debe asumir responsabilidades durante semanas continuas para fortalecer su papel como cuidador principal.
- Naturaleza compartida: La presencia conjunta desde los primeros meses ayuda a desestigmatizar los roles tradicionales asociados al cuidado infantil.
- Aumento de seguridad laboral para las madres: Saber que hay otro progenitor cuidando al bebé facilita su reincorporación laboral.
- Afrontar la demanda educativa: La distribución del permiso ayuda a aliviar la presión sobre las plazas educativas durante el primer año.
Pese a ser pionera, España enfrenta retos significativos:
Aunque España lidera en este ámbito, aún persiste una tendencia preocupante: muchos padres utilizan sus permisos simultáneamente con sus parejas. Las investigadoras argumentan que una mayor corresponsabilidad se logra cuando los padres cuidan solos al bebé tras la reincorporación laboral de las madres. Esto permite consolidar un reparto más equilibrado entre ambos progenitores.
La investigación también critica ciertos cambios introducidos por la reforma española prevista para 2025, donde se permite disfrutar dos semanas adicionales hasta que el niño cumpla ocho años. Las autoras advierten que esta flexibilidad podría ser utilizada predominantemente por los padres, dejando a las madres con menos tiempo durante ese crucial primer año y dificultando así una verdadera corresponsabilidad.
Cristina Castellanos concluye afirmando que España tiene aún mucho potencial para mejorar su modelo actual: "Es posible avanzar significativamente sin aumentar el gasto público mediante ajustes legislativos menores."
Finalmente, reflexiona sobre cómo podría cambiar la percepción social respecto a los roles parentales: “En un siglo podría parecer incomprensible pensar que los padres no eran considerados cuidadores principales”.