La Universidad Rey Juan Carlos ha puesto en marcha un innovador taller de filosofía en el Centro Penitenciario de Ocaña I, diseñado para proporcionar a los reclusos herramientas que les ayuden a pensar, expresarse y mejorar su calidad de vida.
Claves de la noticia
Iniciativa consolidada
El proyecto, que lleva nueve años en funcionamiento, se ha convertido en una experiencia estable en varios centros penitenciarios.
Enfoque práctico
Las sesiones abordan temas como la soledad, el perdón y la dignidad desde una perspectiva cercana y práctica.
Participación activa
Estudiantes de la URJC colaboran con los internos, promoviendo un aprendizaje mutuo en un contexto diferente al académico.
Un enfoque educativo transformador
Este taller es parte de la iniciativa “Filosofía en Prisión. Aprende a pensar, saber vivir”, que forma parte de los proyectos de cooperación al desarrollo de la universidad. Durante el curso académico, que se extiende de septiembre a junio, se llevan a cabo dos sesiones por profesor, organizadas por un equipo compuesto por nueve docentes.
Desde su inicio en el curso 2017-2018 como un proyecto de Aprendizaje-Servicio, esta iniciativa ha evolucionado hasta establecerse firmemente en diversos centros penitenciarios, con especial énfasis en Ocaña I. Las sesiones del taller están estructuradas para incluir una parte expositiva seguida de un espacio donde los internos pueden expresar sus pensamientos y sentimientos.
Filosofía como herramienta de reinserción
Delia Manzanero, catedrática de Filosofía en la URJC, destaca la necesidad de los reclusos de ser escuchados y expresarse. En este sentido, afirma que “la cárcel es una gran escuela” donde la filosofía puede ayudar a deshacer prejuicios. Este entorno propicia un diálogo sincero entre profesores, estudiantes e internos, creando un espacio donde la teoría se entrelaza con experiencias reales.
A través de estos talleres, se busca mejorar las condiciones emocionales y sociales de los participantes, fomentando su asertividad y contribuyendo a su reinserción social. La metodología no se limita a un análisis racional; también incluye emociones y experiencias significativas para los internos.
Crecimiento del programa y colaboración institucional
Marta Albert, directora del proyecto y secretaria general de la URJC, enfatiza que “la universidad no es solo un lugar físico; es una forma de vida”. Esta visión resalta cómo la filosofía puede abrir espacios para el diálogo entre iguales. A lo largo del tiempo, el programa ha crecido y actualmente abarca siete centros penitenciarios: Ocaña I, Navalcarnero, Estremera, Valdemoro, Alcalá, Brieva y Aranjuez.
Además, se han ampliado los perfiles destinatarios del programa para incluir mujeres y personas mayores o jóvenes con problemas conductuales o adicciones. Esta expansión ha sido posible gracias a la colaboración con diversas organizaciones como la Confraternidad Carcelaria de España y Plena Inclusión Madrid.