Los bancos sólo dan créditos al sector público
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Los préstamos a empresas y familias está cayendo ya en términos netos, lo que significa que cada vez hay menos crédito en manos de los particulares. Los datos recién publicados por el Banco de España indican, en concreto, que en el caso de los hogares el flujo efectivo (diferencia entre préstamos y amortizaciones) ha sido negativo en octubre en términos anuales (comparación con el mismo mes del año anterior) en 1.048 millones de euros.
Para hacer una idea de lo que significa esta restricción del crédito de los hogares, hay que tener en cuanta que en 2006 el dinero “nuevo” que llegó a las familias ascendió a 127.886 millones de euros. Un año después, el flujo efectivo equivalía ya a 97.497 millones de euros, pero en 2008, en plena tormenta del sistema crediticio, ya se produjo una caída significativa hasta los 38.385 millones que llegaron a las familias españolas para atender sus necesidades de financiación: vivienda o bienes de consumo. Pues bien, y como se ha dicho, en los últimos doce meses el flujo efectivo es negativo en 1.048 millones de euros, con diferencia el peor registro desde que el Banco de España comenzó a elaborar las series de crédito.
En términos relativos, esto significa una caída interanual del -0,2%, cuando el año comenzó con un incremento del 3,7%. Es decir, que pese a que en los mercados mayoristas (donde bancos y cajas de ahorros se aprovisionan de fondos) se ha producido una progresiva normalización, en las oficinas bancarias están lejos de haberse normalizado.
Lo mismo sucede en el caso de las empresas. Los datos del banco central indican que el flujo efectivo acumulado en los últimos doce meses alcanza los 645 millones de euros, cuando un año antes ascendía a 90.003 millones de euros, lo que da idea de la enorme restricción del crédito que se ha producido en la economía española en los últimos meses, y que explica en parte el hecho de que el PIB lleve ya cinco trimestres consecutivos con crecimiento negativo. Si en 2008, el crédito a las empresas crecía todavía a ritmos del 7,4% en 2009 se registraba ya una histórica tasa del 0,0%, lo que significa que las empresas no encuentran financiación pese a los atisbos de recuperación económica.
Sí encuentra financiación, por el contrario, el sector público, que se lleva prácticamente el 100% de los nuevos créditos.
La financiación a las distintas administraciones públicas crece ya a un ritmo del 34,4%, prácticamente el doble de lo que aumentaba en 2008. O dicho en otros términos. Mientras que el sector público ha captado en los últimos doce meses 111.762 millones d euros en crédito bancario (hasta los 404.192 millones), empresas y familias han tenido una financiación negativa. A este fenómeno se le suele llamar “crowding out”, que se define cuando el sector público expulsa del mercado de créditos a los agentes económicos privados.
La causa de esta evolución tiene que ver con el deterioro general de la actividad económica, que ha hecho aumentar de forma exponencial la aversión al riesgo por parte de las entidades financieras. Si hace apenas un par de años la oferta crediticia era abundante, hoy se ha reducido hasta niveles históricamente bajos. Es decir, que bancos y cajas prefieren prestar antes dinero al sector público, que al sector privado, donde los fallidos están a la orden del día.
La banca achaca la falta de créditos a un problema de solvencia de los agentes económicos privados, y por eso no presta dinero.
A esto hay que añadir otro problema considerable, y que algunos han llamado las “subprime española”. La banca tiene aún que digerir los 324.664 millones que tiene prestados al sector inmobiliario, más otros 134.690 millones que destinó a la financiación del sector de la construcción. En total, 460.000 millones de euros (cerca del 45% del PIB) depositado en el “ladrillo” que presionan como una losa contra los balances bancarios. Es decir, que sólo restituyendo el equilibrio entre recursos propios (capital y reservas) y activo, la banca estará en condiciones de volver a prestar.