
Cansino Laporta
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Noticia de una agresión
Martes, 8
Viene la sema-na a golpes. Primero será esa noticia que leo en los digitales: un desconocido pisotea a un periodista. Herman Terscht ingresado por una patada en la espalda. Desde el hospital, el presen-tador del noticiero nocturno de la cadena pública Telemadrid dice que fue un golpe obra de profesionales. Es cierto que muchos le tienen ganas a este periodista. He sido testigo de cómo algún separatista le insultaba en la plaza de toros de Bayo-na, en Francia. Conozco al detalle su salida de la cadena Prisa y los odios de la ultraiz-quierda. Y hemos visto como Wyoming le tachaba de asesi-no en su programa. No sabemos qué relación tiene la violencia con los exce-sos verbales, pero todo junto dibuja un clima irrespirable. La izquierda, aficionada a las persecuciones y a los lin-chamientos, dice ahora que ellos no han sido, pero en sus medios se destilan comenta-rios en los que culpan de la patada y las costillas rotas al propio Herman. Infame.
Baldomero Falcones
Miércoles, 9
Subo a lo más alto de Torre Picasso para ver el atardecer en Madrid. Les recomiendo el espectáculo. En el ocaso de un día de invierno las sombras de Madrid son profundas. Despuntan las agujas del antiguo Ministerio del Aire, por Moncloa, y la Casa de Campo está como cubierta por una bruma espesa formada por la humedad del parque. Desde esa atalaya ve las cosas Baldomero Falcones, presidente de FCC. Me cuenta que estos son tiempos duros. La constructora vive en buena parte del negocio que desa-rrolla fuera de España. “El cuaren-ta por ciento de nuestro negocio está en el exterior”. En España todo cae, y la gran obra pública, la que dirige el inefable Pepiño Blanco, sufrirá este año una con-tracción del 15%. Demasiado para estos gigantes de la construcción y de las infraestructuras, que cen-tran su negocio en las licitaciones públicas. Me marcho con Madrid en completa oscuridad.
Arturo Fernández
Jueves, 10
Día con cie-lo limpio, con ese sol tibio del Madrid despejado. Me encuentro en la puerta de Zala-caín con Artu-ro Fernández, presidente de los empresarios madrileños. Viene del Palacio de la Moncloa, don-de Zapatero ha vuelto a dar una muestra de su optimismo adá-nico, de su levitación constante por encima de la realidad, de su voluntarismo estéril. Arturo es hombre dinámico y positivo, pero de un realismo crudo que dibu-ja en su cara, con una mueca, la curva descendente de la actividad económica. Malos tiempos. Te cruzas con un empresario y todos llevan la maleta con una muda y un catálogo porque toca salir y buscar mercados en otros países. Ya en el restaurante saludo a Luis del Rivero, que pasa como una exhalación. Ha venido a esta sala tibia para consolarse de las decep-ciones que le provoca el presidente del gobierno, del frío que se pasa en las visitas a la Moncloa.
Te queremos Emma
Viernes, 11
Es Emma Thompson, esa señora afable y cercana, esa chi-ca que es como la hermana de nues-tro mejor amigo. Ha venido a Madrid para presentar una muestra que nos pone de frente ante el dra-ma de la prostitución, esa mezcla sucia de necesidad y esclavitudes, tan vieja como el mundo, tan real que es uno de los grandes nego-cios, una de las mayores partidas de la economía sumergida. Visito “Journey”, que es como han bau-tizado a esta exposición que Emma inaugura en Madrid, y no me dice nada nuevo, nada que no se conoz-ca. Dice la señora Thompson que mientras escribo estas líneas, a unos cientos de metros, hay algu-na mujer que se prostituye, o a la que esclavizan. Está regresando el debate sobre lo que se debe hacer con este mercado carnal: unos dicen que legalizarlo y convertir a las meretrices en afiliadas a la Seguridad Social. Otros se niegan a reconocer esa realidad dentro de la ley.
Banderas sobre el polvo
Sábado, 12
Ondeaban las banderas desde primeras horas de la mañana. Madrugo y paso por Colón antes de que den las nueve. El pedes-tal del descubridor está cubierto de andamios. En la base de la colum-na dos sindicalistas reparten ense-ñas de Comisiones. En Serrano, un grupo de UGT contempla los fastos del escaparate de Loewe. El ABC retrata a otro mientras el “limpia” le lustra los zapatos en la Puerta del Sol. El que le pasa el trapo es un autónomo, por tanto un empresario. La marcha recuerda a otros tiempos, Cándido, en los que se hacían concentraciones con autobús y bocadillo. Méndez abre el cortejo en el que se advierte a los empresarios que no se aprove-chen de la crisis, como si se estu-vieran forrando con los despidos, cuando los únicos que ingresan por los ERE son los sindicalistas. Los dos grandes sindicatos han recibido este año casi doscientos millones de euros de subvencio-nes públicas.
Cansino Laporta
Domingo, 13
Un buen día Laporta convocó a un conocido periodista, antiguo presentador del Telediario de las tres de la tarde. El periodista pensaba que el presidente del Barcelona le iba a contratar para ser su jefe de prensa y comunicación. Después de unos minutos de charla, el soberbio Laporta le dijo: “He pensado que lo mejor es que yo sea mi pro-pio jefe de comunicación”. Caía así en uno de los grandes errores que con sublime arrogancia suelen cometer los autosuficientes. Desde entonces, Laporta no ha hecho más que tropezar en la misma piedra. El Barcelona le queda pequeño. Borracho de los triunfos ajenos que consi-guen otros en el campo, se ha querido subir al carro de los políticos. Quiere escalar a la cúpula de ERC o de CiU a tra-vés del fútbol. No se da cuenta de que esa clase política a la que aspi-ra será la primera en darle la gran puñalada que terminará con él. Lo han utilizado pero no consentirán jamás que les suplante. A los presidentes del fútbol les pasa como a los banqueros con aspiraciones. Son simpáticos mientras se dedican a lo suyo. Cuando quieren ampliar el negocio, entonces siempre hay alguien que les mete una barragana bajo la cama y les hace una foto.A Laporta, me temo, le ha lle-gado esa hora.
Wyoming, punto y aparte
Lunes, 14
Y cierro esta semana con la buena noti-cia del alta de Herman Terscht, y con la presencia de Wyoming en el estrado de la manifestación del sábado, esa que tanta dis-puta va a traer por la cober-tura de Telemadrid. Wyoming se quejó desde el púlpito de la persecución mediática a la que se ha visto sometido. Habló también de la “caver-na mediática”, que es un térmi-no socorrido que han utilizado por distintos motivos Arzallus, Joan Laporta, Carod Rovira, y ahora el humorista. Monzón, que es como se apellida el chi-co que se hace apodar con ese nombre americano, se queja de las críticas, como si lo que hace, por ser él, estuviera san-tificado, y libre de reacciones contrarias. Los programas de Monzón son la demostración de que en España no existe el sentido del humor, y no se comprende la broma si no es con sangre. Como decía Gila en aquel chiste en el que se quemaba al hijo de un señor de un pueblo: “Y si el padre no es capaz de aguantar una broma, que se mar-che del pueblo.