EE.UU. pide que España y Marruecos permitan a la activista Aminatou Haidar volver al Sahara
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
El Centro Robert F. Kennedy quiere también que el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU presione a España y Marruecos
El caso Aminatour, la activista saharaui en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote puede convertirse en un serio problema diplomático para Moratinos. El propio Departamento de Defensa norteamericano ha pedido que se restablezca rápidamente su estatus legal y que “se respete plenamente la legalidad y los derechos humanos”.
El Centro norteamericano para la defensa de la Justicia y los Derechos Humanos, Robert F Kennedy, también ha iniciado una fuerte campaña en defensa de la activista saharaui Aminatour Haidar, que comenzó una huelga de hambre el 16 de noviembre después de que las autoridades marroquíes la impidieran volver a su país el Sahara Occidental, lo que puede provocar, de rebote, fuertes críticas contra el Gobierno español que está siendo acusado de colaborar con el gobierno marroquí.
Aminatour había salido del Sahara para ir a Estados Unidos donde hizo un informe ante una comisión de derechos humanos del Congreso, se reunió con miembros de las Naciones Unidas y recibió el Premio al Coraje Civil de la Fundación Train por su defensa de los derechos y libertades del pueblo saharaui.
Cuando llegó al aeropouerto de Laayoune en el Sahara, Aminatou rellenó su declaración poniendo que su país era el Sahara y no Marruecos, como había hecho otras veces sin problemas. Esta vez las autoridades la quitaron el pasaporte y querían que firmara una declaración renunciando a su ciudadanía. Después le metieron en un avión y la mandaron a las Islas Canarias contra su voluntad.
Las autoridades españolas no dejan marchar a Aminatou sin pasaporte, lo que les ha hecho ganarse la acusación de colaboracionista con el régimen marroquí.
Ahora, el Centro Robert F. Kennedy quiere pedir al Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, Navanethem Pillay, que ponga en marcha una investigación internacional y presione a Marruecos y a España a cambiar su actitud y permitir a la activista saharaui volver a su tierra.