La ministra de Defensa, Carmen Chacón tiene miedo de que Afganistán estalle y España se lleve la peor parte
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Las tropas españolas han sufrido ya 88 bajas mortales en la zona y 28 por la falta de vehículos blindados adecuados para la guerra antiminas
La ministra de Defensa, Carmen Chacón, se temía lo peor y tras la muerte de un nuevo soldado español de la base afgana de Herat, parece que se sucedan nuevas tragedias: que el conflicto de Afganistán se dispare y que el contingente español pague el pato y se lleve la peor parte, lo que sería un duro golpe para Zapatero y obligaría casi seguramente a repatriar las tropas con el consiguiente enfado de Obama, que recibió garantías de Zapatero de que España iba a enviar más efectivos.
La ministra de Defensa, que acababa de visitar Afganistán para colocar a 50 militares españoles en el control del aeropuerto de Kabul, ha tenido que volver deprisa y corriendo para encargarse personalmente de la repatriación del cadáver del cabo Cristo Ancor Cabello Santana y de los heridos pertenecientes al Regimiento de infantería ligera Soria 9.
El atentado ha vuelto, además, a poner en cuestión la calidad de los vehículos que usa la tropa española. Hace unos meses unos militares fueron castigados por negarse a hacer patrullas en esa clase de transportes, que no resisten a la explosión de las minas.
Los nuevos vehículos blindados LMV Lince que Defensa comenzó a desplegar en Afganistán en 2008 para sustituir a los actuales BMR, donde ya han muerto 28 soldados españoles, sufren fallos que reducen su capacidad operativa.