Veintiséis muertos en un triple ataque talibán contra la Policía de Lahore (Pakistan)
15/10/2009.-Los fallecidos son tres funcionarios, 14 policías y nueve de los agresores, aunque esta cifra podría aumentar
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Al menos 26 personas han muerto en un ataque múltiple de los talibanes contra tres edificios policiales en Lahore (este de Pakistán), informó a Efe una fuente policial, que precisó que las fuerzas de seguridad aún combaten en uno de ellos.
Los fallecidos son tres funcionarios, 14 policías y nueve de los agresores, según la fuente, aunque esta cifra podría aumentar porque las fuerzas de seguridad se enfrentan todavía a los atacantes en el cuartel general de la Policía de elite en la zona de Bedian.
En Bedián, según la fuente, han muerto hasta el momento seis policías y otro siete resultaron heridos, después de que un grupo de ocho terroristas -de ellos, tres mujeres- entraran en el edificio ataviados con uniformes de las fuerzas de seguridad.
Los ataques comenzaron a las 9.50 horas locales (03.50 GMT), cuando un comando insurgente asaltó la oficina de investigación federal (FIA) y tomó varios rehenes, hasta que la Policía se hizo con el control de la situación.
De acuerdo con la fuente consultada por Efe, ese primer ataque causó la muerte de cinco personas del centro -tres funcionarios y dos policías-, mientras que cuatro terroristas fueron abatidos por las fuerzas de seguridad y, según el canal Dawn TV, uno de ellos fue detenido.
Casi simultáneamente, los insurgentes perpetraron un doble ataque suicida con tiroteo que causaron la muerte de seis policías e hirieron a siete más en la academia de cadetes de Manawan, una institución en las afueras de la ciudad que ya había sido atacada en marzo.
En esta acción terrorista, murieron también cinco atacantes, entre ellos los dos que se hicieron estallar, y las fuerzas de seguridad se hicieron con el control de la situación y pusieron en marcha una operación de rastreo.
Los talibanes han reivindicado el múltiple atentado, que ya ha sido condenado por el primer ministro de Pakistán, Yusuf Razá Guilani, y que se inscribe en una nueva ola de violencia insurgente que ha afectado al país en los últimos diez días.
Las autoridades ordenaron en Lahore el despliegue de las fuerzas paramilitares, y aunque el titular paquistaní de Interior, Rehman Malik, hizo un llamamiento a la calma, las provincias del país han sido puestas en situación de máxima alerta.
"Los terroristas -dijo Malik en declaraciones emitidas por el canal Express TV- serán eliminados a toda costa. La situación está bajo control. Que no cunda el pánico".
Hoy mismo, una decena de personas -entre ellas varios escolares- murieron en un atentado suicida perpetrado cerca de una comisaría de la ciudad de Kohat, situada en la conflictiva Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP).
Y previamente, un total de 128 personas habían fallecido en cuatro grandes ataques que han tenido lugar en los últimos días en las localidades de Islamabad, la cercana Rawalpindi y las ciudades de Peshawar y Alpuri, en la NWFP.
El Ejército paquistaní se halla enfrascado en operaciones contra los insurgentes y está preparando desde junio una gran ofensiva en el principal bastión de los talibanes paquistaníes, la región tribal de Waziristán del Sur (noroeste).