
Aguirre aplaza el cambio de Gobierno hasta el desenlace de Caja Madrid
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
A futura presidencia de Caja Madrid con-tinúa marcando los tiempos del esperado cambio de Gobierno de Esperanza Aguirre, una remodelación que desde las filas de la oposición, PSOE e IU, se daba por hecho que sería oficializado durante el Debate de la Región que tendrá lugar esta semana. Parece, sin embargo, que Aguirre no acometerá una crisis de su Ejecutivo, en la que hay dos nombres sobre la mesa, el de Ignacio González y Francisco Granados, en tanto en cuanto no se desve-le la identidad del sucesor de Blesa en la entidad financiera del oso. Un puesto que la pre-sidenta autonómica y del PP de Madrid sigue reclamando para su vicepresidente de Gobierno, algo que a priori se vislumbra difícil de conseguir teniendo en cuenta que la última palabra en este tema la tiene Rajoy y que González no parece formar parte de su terna de presiden-ciables, entre quienes destaca Luís de Guindos, una opción a la que los socialistas tampoco hacen ascos. El rumor de un cambio de Gobierno por parte de Aguirre en el que se desprendería de su mano derecha o izquierda, Ignacio González o Francisco Granados, lleva tiempo en la calle, tanto como el transcurrido desde que se hicieron públicos los primeros casos de espionaje a significativos dirigentes del PP madrileño. Rumores que se tornaron ensordecedores cuando arreció el “caso Gürtel”, un escándalo éste que Aguirre sorteaba con un ligero ajuste de su Ejecuti-vo, tan sólo forzó la salida de Alberto López Viejo, para a renglón seguido, y contra todo pronóstico, afianzar a los dos pesos pesados de su Gobierno, especialmente a su vicepresiden-te, Ignacio González.El futuro político de Gonzá-lez y Granados, sin embargo, no ha dejado por ello de estar en entredicho en todos los menti-deros, en los que se mantiene la idea de que uno u otro, o los dos, no tardarán mucho en abandonar el Ejecutivo madrileño. Ambos, y especialmente Granados, se han convertido en el principal flanco en el que el PSOE (no así Izquierda Unida que prefiere hacer una oposición más pega-da a los problemas del paro, la educación o la sanidad) continúa golpeando a Aguirre, mantenien-do para ello en primera línea de la confrontación política los escándalos de espionaje.A menos de dos años vista de las próximas elecciones autonó-micas Aguirre necesita sofocar con urgencia los incendios en forma de escándalos que cercan a su Ejecutivo, algo harto com-plicado de conseguir mantenien-do en el puente de mando a sus dos lugartenientes. La hipotética salida del Gobierno del conseje-ro de Presidencia y secretario general del PP madrileño, Fran-cisco Granados, se sustentaría de llevarse a cabo en la necesidad de que el número dos del partido madrileño se dedique en cuerpo y alma, y a tiempo completo, a preparar las elecciones de 2011, algo que no pareció importar en los pasados comicios. Los argumentos para esce-nificar la marcha de Ignacio González son, sin duda, más rotundos, al vincularse con el deseo de Aguirre de controlar Caja Madrid, lo que conse-guiría por la vía interpuesta de su vicepresidente, quien no le pone peros, todo lo contrario (se comenta que es su condi-ción para renunciar a su poder autonómico), a la posibilidad de hacerse con la perita en dulce de tomar las riendas de la cuarta entidad financiera del país. Otra cosa son los apoyos con que cuente para ello, el más importante y decisivo el de Rajoy, cuya autoridad en el tema nadie pone en duda, si bien es voz populi que el líder del Partido Popular no profesa una especial simpatía hacia el número dos de la Comunidad de Madrid, aunque bien podría ponerle este puente de plata para cercenar su influencia en el PP madrileño. En los meses que restan has-ta finalizar el 2009, tiempo en que previsiblemente se elegirá el nuevo Consejo de Adminis-tración que votará a su vez al sustituto de Blesa, Aguirre con-tinuará batallando por colocar a González en la presidencia de la Caja. De no conseguirlo, es poco probable que el todopode-roso número dos del Ejecutivo madrileño abandone su actual puesto de mando.