
Gómez comienza a lanzar puentes hacia la izquierda
jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
El partido de Mariano Rajoy parece haber sorteado electoralmente la tormenta del “caso Gürtel” y los supuestos espionajes en la Comunidad de Madrid, apuntándose una mayoría absoluta en Galicia y la posibilidad de formar parte del gobierno en el País Vasco. Sí los resultados de ambos comicios desactivan o no el tsunami de escándalos que desde hace más de un mes pone en jaque al Ejecutivo de Esperanza Aguirre, es algo que está por ver, pero lo que los acontecimientos y las urnas dejan claro es de que el PP ha logrado salir de entre las cuerdas, en las que llegó a encajar golpes cual boxeador sonado- Y así se ha apresurado a reconocerlo la lideresa, que declara cocn énfasis que “los ciudadanos nos ven como un partido honrado”. Cierto que Esperanza Aguirre no se ha dejado ver, dicen que porque no la han dejado, en ninguna de las dos campañas electorales, cosa que sí ha hecho su enemigo más querido, Alberto Ruiz Gallardón, por lo que resulta aún más difícil de extrapolar si la corriente gallega se repetiría a día de hoy en la región madrileña. La lideresa continúa, eso sí, haciendo frente a cuantos escándalos destapa el juez más mediático, Baltasar Garzón, entorno a las filas populares madrileñas, y sigue golpeando en las espaldas de los alcaldes socialistas, sin que exista, al menos aparentemente, una respuesta firme ante tanta belicosidad por parte del secretario general del PSM, Tomás Gómez, que cuando quiera acordar puede encontrar maltrechos a sus regidores. Y es que Gómez parece estar volcado en una única estrategia: la de arrinconar a Esperanza Aguirre, obviando quizá la necesidad de reforzar unos ayuntamientos que son, y el como ex alcalde debería conocer el tema, su principal baza de cara a un hipotético triunfo en el 2011. El líder del PSM peca tal vez de excesiva confianza en que la lideresa, que cierto es que se encuentra en horas bajas, sobre todo en su partido, caerá como fruta madura al socaire de las sospechas y escándalos desatadas alrededor de su Gobierno y del PP madrileño. Asuntos convertidos en causa judicial, que, sin embargo, al implicar a otros dirigente como el presidente valenciano, Francisco Camps, o el tesorero del Partido Popular, Luís Barcenas, han terminado dando un balón de oxígeno en las filas de su formación a una Aguirre, que puede esgrimir e incluirse en la consigna lazada por Génova, de que Garzón busca tan sólo hundir al PP. Tomás Gómez, sin embargo, tendría tan claro que los escándalos van a terminar pasando factura a Aguirre, que habría comenzado ya un trabajo de acercamiento a Izquierda Unida, ante la posibilidad de que vuelvan a repetirse los resultados de las elecciones de 2003, en las que el entonces líder del PSM, Rafael Simancas, acarició la presidencia del Gobierno regional asociado a IU. Una aproximación que, en cualquier caso, no le está resultando fácil, no sólo porque Izquierda Unida esté en estos momentos inmersa en la elección de un nuevo coordinador, ahora inexistente tras la marcha de Fernando Marín, y una nueva dirección, de la que dependerá muy mucho el cariz de la negociación entre ambas formaciones, sino también por la histórica mala sintonía del líder del socialismo madrileño con sus compañeros de la izquierda. Se puede decir sin temor a equivocarse que sí Gómez no consigue la mayoría absoluta, algo que al día de hoy todavía no figura en la hoja de ruta electoral del PSM, el acuerdo con Izquierda Unida va a estar jalonado de importantes dificultades a salvar para el líder de los socialistas madrileños. Y es que en la coalición no tienen prisa por volver a tender puentes con el jefe de filas del PSM, es más quieren aplicarle algo de su propia medicina, cuando siendo el alcalde más votado de España, apartó con virulencia cualquier pacto con los parientes pobres de IU, mientras los acuerdos de gobierno, se necesitarán o no, entre ambas formaciones florecían en el resto de los municipios de la región. Obviamente, de darse el caso, IU apoyará la llegada de un Gobierno socialista a la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, pero, como gusta decir en la coalición, a Gómez le esperan días de estar en la “rustidera” algo que pretendería solventar antes de las elecciones de 2011 y de ahí su intentó, vía alcaldes del Sur, de una urgente aproximación hacia la orilla de la izquierda.