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Rouco Varela, en sus peores momentos

jueves 02 de octubre de 2014, 12:47h
Ha vetado una visita del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, al Papa para que no pueda quejarse del “mensaje injurioso y de odio" antagónico del espíritu cristiano de la Cope; lo ha ocultado a los demás obispos, que se han ofendido, y el teólogo Juan José Tamayo le tilda poco menos que de sectario.
El cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, no pasa por sus mejores momentos de popularidad. Tras conocerse que ha vetado una visita del alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, al Papa para que no pueda informarle de que la Cadena Cope, la radio propiedad de la Conferencia Episcopal Española que preside Rouco, emite programas como ‘La Mañana’, en el que Federico Jiménez Losantos no para de lanzar "un mensaje injurioso y de odio", antagónico del espíritu cristiano, ahora también se ha conocido la opinión que el teólogo Juan José Tamayo tiene de él, que no le deja en muy buen lugar precisamente.

Los hechos son como siguen: Ruiz-Gallardón remitió el 3 de noviembre una extensa carta a Rouco, en la que le comunicaba su intención de trasladar al Papa en una audiencia prevista "la situación que tanto yo como mi familia venimos padeciendo con motivo de los reiterados ataques, insultos e injurias, que contra mí y mi familia profiere diariamente el locutor del programa ‘La Mañana’ de la Cope, Federico Jiménez Losantos". Cabe recordar que Jiménez Losantos ya ha sido condenado por un delito de injurias contra el alcalde de Madrid, que contó al cardenal sus gestiones "con el presidente de la Cope, Alfonso Coronel de Palma, quien a pesar de ello me ha reconocido su incapacidad para frenar las mismas (se refiere a las injurias). En el mismo sentido me he puesto en contacto con el Nuncio de Su Santidad, quien igualmente me manifestó su incapacidad de poner fin a esta situación. Por fin, como muy bien conoce, en varias conversaciones y encuentros con Vuestra Eminencia, le he trasladado de primera mano mi preocupación por este asunto, sin que las mismas hayan dado fruto alguno".

Ruiz-Gallardón advirtió a Rouco que "la razón que me otorga la Justicia y la falta de soluciones son motivos que me impulsan a que, en el curso de la audiencia con Su Santidad el Papa que tendrá a bien concedernos, desee darle traslado por escrito de una reflexión acerca de lo acontecido, que, a mi juicio, constituye una situación anómala e inverosímil por el hecho de que desde el programa de radio más oído de la Cope diariamente se vienen vertiendo contra mi persona y contra mi familia insultos e injurias que usted bien conoce".

El alcalde envío copia de esta carta al Nuncio del Papa en España, Manuel Monteiro de Castro, que la tramitó de inmediato a Roma. La contestación del cardenal de Madrid no se hizo esperar. En una tensa conversación telefónica, Rouco Varela instó a Ruiz Gallardón a abstenerse de presentar al Papa su queja, y como quiera que el alcalde insistiera en su derecho a hacerlo, el arzobispo de Madrid zanjó la cuestión: "Pues entonces no habrá audiencia con el Santo Padre".

La audiencia era para ratificar a al Papa la mejor acogida en Madrid en el 2011, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. A la misma iban a ir el propio Rouco, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde. Pero, efectivamente, no la ha habido.

Luego vino la entrevista del diario ‘El Mundo’ a Gallardón, el lunes 1 de diciembre, en la que ésta aseguraba: "le dije al cardenal que en la audiencia le trasladaría al Santo Padre mi preocupación por el efecto perverso que está produciendo en la sociedad madrileña, y española, el mensaje permanentemente injurioso y de odio que se transmite desde un programa de la emisora de la Conferencia Episcopal. Le dije que nuestras normas de convivencia y el propio mensaje evangélico se veían profundamente atacados como consecuencia de esa injuria permanente y ese odio reiterado que se produce desde la Cope y se lo quería manifestar al Papa".

La Santa Sede está al corriente del incidente por la inmediata intervención del Nuncio. Pero Rouco Varela se lo ha ocultado a los demás obispos españoles, alguno de los cuales, que ahora conocen el asunto, lo han calificado de "muy grave" y han mostrado su hartazgo ante "la enorme cantidad de problemas" que plantea Jiménez Losantos, que "en modo alguno nos compensa".

Por otra parte, con este incidente, queda claro que el valedor del locutor es el mismísimo cardenal de Madrid, por encima del presidente de la cadena e, incluso, del criterio del Nuncio del Papa en España.

Otro trema es el de la Memoria Histórica. Rouco insiste en olvidar el franquismo para superar el pasado y para lograr la reconciliación. Pero el teólogo Juan José Tamayo ha salido al paso y ha dicho que tal apelación al olvido es "inoportuna".

"Antes de olvidar es necesario reparar, rehabilitar y hacer justicia", ha dicho Tamayo a la prensa. "Hay cientos de miles de españoles que fueron asesinados y que cayeron por causa de la sublevación, y que fueron fieles a la República y al régimen democrático que se había dado el pueblo, a los que no se puede olvidar".

El teólogo considera que "defender el olvido o la amnesia para todos estos casos refleja impiedad e indignidad y, por eso, antes de olvidar hay que reparar, hay que rehabilitar y hacer justicia".

Además, afirma que "el olvido en el caso del cardenal Rouco Varela es muy selectivo, porque la propia Iglesia católica sigue promoviendo las beatificaciones de los que llaman mártires, incorrectamente a mi modo de ver, de la cruzada; y eso no es olvido, sino más bien una memoria y un recuerdo selectivo".
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