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Besar con un te quiero y conseguir que Begoña regrese como icono a la batalla política del 29N
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Besar con un te quiero y conseguir que Begoña regrese como icono a la batalla política del 29N

sábado 17 de octubre de 2026, 19:38h

En el corazón de la Galería Belvedere, en la Viena que fuera capital imperial, está la mayor colección de pinturas creadas por Gustav Klimt. Oro y estaño se abrazan en una de las grandes muestras del simbolismo de inicios del siglo XX: El beso refleja con precisión el amor y la pasión del pintor por su mujer, Emilie Flöge, pese a que para muchos la modelo del cuadro haya sido Lady Hilda Selwyn-Clarke, mucho más liberal y libre en sus ideas.

Fuenlabrada, el municipio madrileño escogido por Pedro Sánchez para representar esa pasión personal y política por Begoña Gómez, era el escenario perfecto para conseguir que el Comité Federal del PSOE le diera su confianza política —salvo el ausente Emiliano García-Page— y que los tres mil extasiados militantes del partido se pusieran en pie para aplaudir a su líder.

El presidente del Gobierno rescató a su esposa de la oscuridad de La Moncloa y de su lenta espera del juicio al que le han conducido las acusaciones del juez Peinado para escenificar ante unos y otros que irán juntos hasta el final. Un “te quiero” que vale por un discurso programático de treinta minutos. Pedro y Begoña se escapan del cuadro de Klimt y llegan desde el Belvedere para “meter” su beso en la campaña electoral.

En el rostro de Begoña y en el abrazo de Begoña se comprobó que necesitaba esa declaración de amor y ese beso del padre de sus hijas. Solo la audacia y la necesidad podían fundirse en una acción política como la realizada por el candidato socialista. Un elemento de consumo global que hemos visto en las campañas norteamericanas, pero no en España. Hasta ahora. Igual tiene éxito y vemos besos por todas partes.

La evidente sorpresa de Begoña debía estar escrita en las páginas de Pedro. La improvisación no estaba en el guion. Tuvieron que ser Óscar López y Marichu Montero quienes la animaran a levantarse de su asiento y subir al escenario. Faltan 33 días para que las urnas decidan el futuro de los actuales inquilinos de La Moncloa y todos los candidatos van a emplear el “remake” de Fuenlabrada para sus actos. Toda imagen suma o resta votos y todos son importantes. Begoña ha salido del cuadro convertida para la campaña en “Red Hilda”, la dirigente laborista que exigía al poder más pan y menos circo.