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Tendencia natural de las personas a caminar hacia la izquierda identificada en estudio
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Tendencia natural de las personas a caminar hacia la izquierda identificada en estudio

Investigaciones revelan que las personas tienen una tendencia natural a caminar hacia la izquierda, desafiando creencias sobre el comportamiento colectivo y sugiriendo aplicaciones en el diseño de espacios públicos.

Un reciente estudio ha revelado que las personas poseen un sesgo locomotor intrínseco, lo que significa que existe una predisposición natural a moverse en una dirección específica, en este caso, hacia la izquierda. Este hallazgo ofrece una nueva perspectiva sobre los patrones de movimiento colectivo observados entre grupos de peatones y cuestiona la noción de que tales comportamientos dependen exclusivamente de normas sociales o interacciones entre individuos.

Claves de la noticia

1. Sesgo locomotor intrínseco

Las personas tienden a caminar hacia la izquierda, lo que influye en el comportamiento colectivo.

2. Experimentos en diferentes contextos

El estudio se realizó en España y Japón, descartando normas sociales como causa del sesgo.

3. Implicaciones para el diseño urbano

Los resultados pueden ayudar a crear espacios públicos más eficientes y seguros.

Según Iñaki Echeverría, investigador de Física y Matemática Aplicada en la Universidad de Navarra y autor principal del artículo, “durante décadas hemos pensado que estos patrones colectivos surgían únicamente de la interacción entre los peatones”. Sin embargo, su investigación indica que una parte significativa de estos comportamientos es inherente al individuo, antes incluso de cualquier interacción social.

Los investigadores llevaron a cabo experimentos donde se pidió a un grupo de personas caminar tanto en espacios cerrados como abiertos. Los resultados mostraron una ligera tendencia hacia el movimiento antihorario. Aunque esta inclinación puede parecer mínima a nivel individual, su efecto se amplifica cuando participan grandes multitudes, generando patrones colectivos visibles. Echeverría explica: “No todos los miembros del grupo muestran esta preferencia, pero una amplia mayoría sí tiende a desplazarse en sentido antihorario”.

Tendencias más allá de las normas culturales

Para investigar las explicaciones tradicionales sobre el comportamiento peatonal, el equipo realizó una serie de experimentos en España y Japón. Esta comparación permitió analizar si el fenómeno estaba relacionado con cómo las personas evitan chocar al caminar, dado que cada país tiene sus propias costumbres al respecto. Las pruebas incluyeron adultos caminando en espacios controlados y niños moviéndose libremente.

A través de un cuestionario diseñado por Anxo Sánchez, profesor en la UC3M, se buscó determinar si existía alguna norma social que favoreciera el movimiento antihorario. Los resultados fueron concluyentes: no había evidencia suficiente para sostener tal norma. De hecho, los datos sugieren que podría existir una norma cultural opuesta, lo cual contradice las observaciones realizadas durante el experimento.

Uno de los hallazgos más significativos fue la persistencia del sesgo locomotor incluso cuando se eliminaban factores tradicionalmente considerados responsables del comportamiento peatonal. Esto se observó también en niños pequeños sin normas sociales interiorizadas y en entornos abiertos sin obstáculos.

Aplicaciones prácticas del estudio

Este trabajo no solo proporciona nuevas perspectivas sobre el comportamiento humano sino que también tiene implicaciones prácticas para áreas como la movilidad urbana y la gestión de grandes multitudes. Los investigadores lograron modelar matemáticamente los patrones observados utilizando información obtenida de personas caminando solas, lo cual refuerza la idea de que algunas dinámicas colectivas pueden entenderse a partir de características individuales compartidas.

Dicha comprensión puede ser crucial para optimizar flujos en lugares con alta concentración de personas como aeropuertos o centros comerciales. Iker Zuriguel, catedrático de Física Aplicada en la Universidad de Navarra y coautor del estudio, señala: “Conocer mejor los factores que influyen en nuestra forma de movernos permite desarrollar modelos más precisos sobre cómo circulan las personas”. Esto podría facilitar el diseño de infraestructuras más eficientes adaptadas a nuestros hábitos cotidianos.

Aunque las interacciones sociales y el entorno continúan siendo elementos clave para entender el comportamiento colectivo, este estudio sugiere que las predisposiciones individuales también juegan un papel importante. Además, abre nuevas preguntas sobre el origen biológico de estas tendencias, ya que fenómenos similares han sido observados en otras especies animales.

Referencia bibliográfica: Echeverría-Huarte, I., Feliciani, C., Shi, Z. et al. Individual locomotor bias drives counterclockwise motion in pedestrian crowds. Nat Commun 17, 4869 (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-73713-w

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