La contaminación del aire no solo tiene un impacto directo en la salud respiratoria, sino que también podría agravar las alergias estacionales. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que analizó datos entre 2017 y 2021. El análisis se basa en modelos estadísticos que integran información de redes de calidad del aire, estaciones de captación de polen y servicios de alergología en cinco hospitales de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM). Los hallazgos revelan una relación significativa entre los niveles de polen, la contaminación ambiental y la prevalencia de sensibilización alérgica.
Claves de la noticia
Interacción entre polen y contaminación
El estudio demuestra cómo los contaminantes atmosféricos pueden modificar la estructura del polen, aumentando su capacidad alergénica.
Especies más problemáticas
Los tipos polínicos más relevantes en Madrid son el olivo, cipreses y plátano de sombra, además de las gramíneas.
Implicaciones para la salud pública
Los resultados subrayan la necesidad de abordar la contaminación del aire como un factor crítico en el aumento de enfermedades alérgicas.
El polen proveniente de especies arbóreas es el más común en esta región, siendo el olivo (Olea), los cipreses (familia Cupressaceae) y el plátano de sombra (Platanus) los responsables de numerosos problemas alérgicos, especialmente después del polen generado por gramíneas. La investigación destaca que los contaminantes atmosféricos son cruciales para provocar alteraciones biológicas en las plantas que producen polen transportado por el viento. Estos contaminantes pueden alterar la estructura del polen, haciéndolo más agresivo y aumentando su potencial alergénico. Además, la contaminación puede afectar el sistema inmunitario humano frente a sustancias que normalmente serían inofensivas.
Análisis estadístico y resultados significativos
En este estudio se evaluó cómo interactúan los contaminantes atmosféricos —como ozono, dióxido de nitrógeno y partículas suspendidas (PM10)— con los tipos específicos de polen mencionados durante el periodo analizado. Para ello, se utilizaron modelos estadísticos generales basados en datos recopilados por las Redes de Calidad del Aire de la CAM, así como otras fuentes oficiales como el Ayuntamiento de Madrid, y servicios hospitalarios locales.
Los resultados evidencian una correlación estadísticamente significativa entre las concentraciones aéreas tanto del polen como de los contaminantes atmosféricos a lo largo del tiempo y en diversas áreas geográficas. Esta interacción es particularmente relevante en entornos urbanos donde los niveles contaminantes son más altos. Según Javier Chico Fernández, investigador principal del estudio, junto a otros expertos involucrados, esta combinación puede resultar en un aumento notable en los casos reportados de alergias.
Finalmente, estos hallazgos resaltan la importancia crítica de considerar la contaminación atmosférica no solo como un problema ambiental aislado, sino también como un factor determinante para la salud pública relacionado con enfermedades alérgicas.
Referencia: Javier Chico-Fernández et al., “Influence of Atmospheric Pollutants on Allergic Sensitization to Cupressaceae, Olea, and Platanus Pollen in the Community of Madrid (2017–2021)”, Life, 2025.